Combate de Zell, 14 de septiembre de 1796

Combate de Zell, 14 de septiembre de 1796

Combate de Zell, 14 de septiembre de 1796

El combate de Zell (14 de septiembre de 1796) vio la derrota de un ataque austríaco mal planeado contra el ejército del Rin-y-Mosela del general Moreau justo antes del inicio de su retirada a través del sur de Alemania en el otoño de 1796.

En el verano de 1796, los franceses llevaron a cabo una invasión en dos frentes de Alemania. Moreau, al mando de la punta sur, finalmente llegó a las afueras de Múnich y fue empujando lentamente a sus oponentes austriacos hacia atrás. Más al norte, el general Jourdan también avanzó un largo camino hacia el sur de Alemania, pero mientras Moreau obtenía una victoria en Friedberg (24 de agosto), Jourdan sufría una derrota a manos del archiduque Carlos en Amberg, 80 millas al norte.

Moreau siguió avanzando hasta finales de septiembre, pero cuando los periódicos alemanes informaron la noticia de Amberg empezó a frenar. Cuando se confirmó la noticia, Moreau decidió que tenía que hacer algo para ayudar a Jourdan.

Moreau decidió enviar a Desaix, con todo el ala izquierda de su ejército, a Nuremberg, donde esperaba encontrar a Jourdan. El 10 de septiembre, Desaix cruzó el Danubio en Neuburg y comenzó una breve marcha hacia el norte. En este punto, Jourdan estaba muy lejos hacia el oeste. El 3 de septiembre había sufrido una segunda derrota en Würzburg, sesenta millas al oeste de Nuremberg, y el 10 de septiembre se acercaba a Frankfurt am Main. La marcha de Desaix solo podría terminar en un fracaso.

Moreau desplegó tan mal al resto de su ejército que cualquier general competente podría haberle infligido una aplastante derrota. La mayor parte de su centro se trasladó a Unterstadt, en la orilla norte del Danubio, cerca de Neuburg. Delmas se quedó en la orilla sur de Zell con seis batallones para proteger el cruce del río. El general Ferino, que fue enviado a vigilar los puentes sobre el Lech, tomó una posición en Friedberg, justo al este de Augsburgo, entre los ríos Paar y Lech, bastante más de veinte millas al suroeste de Neuburg.

Afortunadamente para Moreau, Latour no era un general particularmente capaz. Frente a un oponente muy extendido, su primer pensamiento siempre parece haber sido extenderse igualmente como delgado. En lugar de concentrar todo o la mayor parte de su ejército contra Ferino o Moreau, decidió enviar una sola división (Mercantin) para atacar a los franceses en Neubourg. Froelich fue enviado a Landsberg, veinticinco millas al sur de Augsburg en el Lech. Nauendorf fue enviado a la orilla norte del Danubio. El propio Latour avanzó hasta Schrobenhausen, poco menos de quince millas al sur de Neuburg y veinte millas al noreste de Augsburg.

El 14 de septiembre, Mercantin atacó los seis batallones de Delmas al amparo de la niebla. Los hombres de Delmas estuvieron a punto de romperse. Delmas y Oudinot resultaron heridos en la lucha, dejando a la división sin un comandante. Moreau se colocó a la cabeza de la división, pero si Latour hubiera atacado con fuerza real, la posición se habría perdido. En cambio, los franceses pudieron aguantar el tiempo suficiente para que Saint-Cyr enviara refuerzos desde la orilla norte y, finalmente, el ataque austríaco fue rechazado.

Los austriacos hicieron dos ataques más a la posición francesa, y ambos terminaron en fracaso. El tercer y último ataque terminó cuando la caballería austríaca se rompió y huyó cinco millas al este de Lichtenau.

Aunque los franceses habían derrotado el ataque de Latour, Moreau ahora sabía que Jourdan se estaba retirando al Rin. Se ordenó a Desaix que marchara de regreso al Danubio, cruzando de regreso a la orilla sur el 16 de septiembre. Moreau luego comenzó una lenta retirada a lo largo del Danubio, con la esperanza de seguir los tramos superiores del río de regreso a la Selva Negra y el Rin. Incluso tuvo la confianza suficiente para detenerse al sur de Ulm, donde infligió una derrota a Latour (batalla de Biberach, 2 de octubre de 1796), pero esto le dio al Archiduque Carlos tiempo para moverse hacia el sur después de forzar a Jourdan a cruzar el Rin, y Moreau sufrió derrotas en Emmendingen (19 de octubre de 1796) y Schliengen (23 de octubre de 1796) en las laderas occidentales de la Selva Negra antes de cruzar el Rin.

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Se establece la orden jesuita

En Roma, la Compañía de Jesús & # x2014a organización misionera católica romana & # x2014 recibe su estatuto del Papa Pablo III. La orden de los jesuitas jugó un papel importante en la Contrarreforma y finalmente logró convertir al catolicismo a millones de personas en todo el mundo.

El movimiento jesuita fue fundado por Ignacio de Loyola, un soldado español convertido en sacerdote, en agosto de 1534. Los primeros jesuitas & # x2013Ignatius y seis de sus estudiantes & # x2013 hicieron votos de pobreza y castidad e hicieron planes para trabajar por la conversión de los musulmanes. Si no era posible viajar a Tierra Santa, prometieron ofrecerse al Papa para el trabajo apostólico. Incapaces de viajar a Jerusalén debido a las guerras turcas, fueron a Roma para reunirse con el Papa y solicitar permiso para formar una nueva orden religiosa. En septiembre de 1540, el Papa Pablo III aprobó el esquema de Ignacio & # x2019 de la Compañía de Jesús, y nació la orden de los jesuitas.

Bajo el liderazgo carismático de Ignacio & # x2019, la Compañía de Jesús creció rápidamente. Los misioneros jesuitas desempeñaron un papel destacado en la Contrarreforma y recuperaron a muchos de los fieles europeos que se habían perdido ante el protestantismo. En vida de Ignatius & # x2019, los jesuitas también fueron enviados a India, Brasil, la región del Congo y Etiopía. La educación era de suma importancia para los jesuitas, y en Roma Ignacio fundó el Colegio Romano (más tarde llamado Universidad Gregoriana) y el Germanicum, una escuela para sacerdotes alemanes. Los jesuitas también dirigían varias organizaciones caritativas, como una para ex prostitutas y otra para judíos convertidos. Cuando murió Ignacio de Loyola en julio de 1556, había más de 1.000 sacerdotes jesuitas.


Hermanos

  • Catharina Lenz 1820-1820
  • Eva Lenz 1821-1827
  • Margaretha Lenz 1823-1882
  • Maria Lenz 1824-
  • Maria Lenz 1827-
  • Johann Lenz 1833-1834
  • Anna Margaretha Lenz 1835-

Medio hermanos

  • con Johann Jakob Klinkner 1743-1781
    • María Magdalena Klinkner † 1817
    • Matthias Klinkner 1772-1773
    • Johann Jakob Klinkner 1775-1781
    • Christian Klinkner 1778-

    Combate de Zell, 14 de septiembre de 1796 - Historia

    El período para una nueva elección de un ciudadano para administrar el gobierno ejecutivo de los Estados Unidos no está muy lejano, y llegó el momento en que sus pensamientos deben dedicarse a designar a la persona que debe ser revestida de esa importante confianza, al parecer. En mi opinión propiamente dicha, especialmente porque puede conducir a una expresión más clara de la voz pública, debo informarles ahora de la resolución que he formado, de negarme a ser considerado entre el número de aquellos entre los que se debe hacer una elección. .

    Le ruego, al mismo tiempo, que me haga justicia para tener la seguridad de que esta resolución no se ha tomado sin tener en cuenta estrictamente todas las consideraciones relativas a la relación que une a un ciudadano obediente con su país y que al retirar la licitación de servicio, que el silencio en mi situación podría implicar, no me influye ninguna disminución del celo por tu interés futuro, ninguna deficiencia de respeto agradecido por tu bondad pasada, sino que me sustenta la plena convicción de que el paso es compatible con ambos.

    La aceptación y la permanencia hasta ahora en el cargo al que sus sufragios me han llamado dos veces han sido un sacrificio uniforme de inclinación a la opinión del deber y una deferencia por lo que parecía ser su deseo. Constantemente esperaba que hubiera estado mucho antes en mi poder, en consonancia con motivos que no tenía la libertad de ignorar, volver a ese retiro del que me había extraído de mala gana. La fuerza de mi inclinación a hacerlo, previa a las últimas elecciones, me había llevado incluso a preparar un discurso para decírselo, pero una reflexión madura sobre la postura entonces perpleja y crítica de nuestros asuntos con las naciones extranjeras, y el consejo unánime. de personas con derecho a mi confianza, me impulsó a abandonar la idea.

    Me alegro de que el estado de sus preocupaciones, tanto externas como internas, ya no hace que la búsqueda de la inclinación sea incompatible con el sentimiento del deber o la conveniencia, y estoy persuadido, cualquier parcialidad que se pueda conservar por mis servicios, de que, en las presentes circunstancias de nuestro país, no desaprobará mi determinación de jubilarme.

    Las impresiones con las que asumí por primera vez la ardua confianza fueron explicadas en la ocasión adecuada. En el ejercicio de esta confianza, sólo diré que he contribuido, con buenas intenciones, a la organización y administración del gobierno, los mejores esfuerzos de los que era capaz un juicio muy falible. No inconsciente al principio de la inferioridad de mis calificaciones, la experiencia a mis propios ojos, quizás aún más a los ojos de los demás, ha fortalecido los motivos de la timidez de mí mismo y cada día el peso creciente de los años me advierte cada vez más que el La sombra de la jubilación es tan necesaria para mí como bienvenida. Satisfecho de que si alguna circunstancia ha dado un valor peculiar a mis servicios, fueron temporales, tengo el consuelo de creer que, si bien la elección y la prudencia me invitan a abandonar el escenario político, el patriotismo no lo prohíbe.

    Esperando con ansias el momento que se propone poner fin a la carrera de mi vida pública, mis sentimientos no me permiten suspender el profundo reconocimiento de esa deuda de gratitud que le debo a mi amado país por los muchos honores que me ha conferido. más aún por la firme confianza con que me ha apoyado y por las oportunidades que desde allí he disfrutado de manifestar mi apego inviolable, con servicios fieles y perseverantes, aunque en una utilidad distinta a mi celo. Si se han beneficiado a nuestro país de estos servicios, recuerde siempre para su alabanza, y como ejemplo instructivo en nuestros anales, que en circunstancias en las que las pasiones, agitadas en todas direcciones, podían inducir a error, en medio de las apariencias a veces. vicisitudes de fortuna dudosas, muchas veces desalentadoras, en situaciones en las que no pocas veces la falta de éxito ha apoyado el espíritu de la crítica, la constancia de vuestro apoyo fue el puntal esencial de los esfuerzos y garantía de los planes con los que se concretaron. Profundamente penetrado en esta idea, la llevaré conmigo a la tumba, como una fuerte incitación a los votos incesantes de que el cielo os continúe con las más selectas muestras de su beneficencia, para que vuestra unión y afecto fraterno sean perpetuos como la libre Constitución, que es obra de vuestras manos, que se mantenga sagradamente para que su administración en todos los departamentos esté marcada con sabiduría y virtud para que, en fin, la felicidad del pueblo de estos Estados, bajo los auspicios de la libertad, pueda completarse así una preservación cuidadosa y un uso tan prudente de esta bendición que adquirirá para ellos la gloria de recomendarla al aplauso, el cariño y la adopción de todas las naciones que aún le son ajenas.

    Aquí, tal vez, debería detenerme. Pero una solicitud por tu bienestar, que no puede terminar sino con mi vida, y la aprensión del peligro, natural de esa solicitud, me instan, en una ocasión como la actual, a ofrecer a tu solemne contemplación y recomendar a tu frecuente revisión. , algunos sentimientos que son el resultado de mucha reflexión, de una observación nada despreciable, y que me parecen de suma importancia para la permanencia de su felicidad como pueblo. Estos se le ofrecerán con mayor libertad, ya que solo puede ver en ellos las advertencias desinteresadas de un amigo que se separa, que posiblemente no tenga ningún motivo personal para sesgar su consejo. Tampoco puedo olvidar, para animarlo, la indulgente recepción de mis sentimientos en una ocasión anterior y no diferente.

    Entretejido como está el amor a la libertad con cada ligamento de sus corazones, no es necesaria ninguna recomendación mía para fortalecer o confirmar el apego.

    La unidad de gobierno que los constituye en un pueblo también les es ahora muy querida. Es justamente así, porque es un pilar principal en el edificio de su independencia real, el apoyo de su tranquilidad en casa, su paz en el exterior de su seguridad de su prosperidad de esa misma libertad que tanto aprecia. Pero como es fácil prever que, por diferentes causas y desde diferentes lugares, se harán muchos esfuerzos, se emplearán muchos artificios para debilitar en sus mentes la convicción de esta verdad, ya que este es el punto de su fortaleza política contra el cual las baterías de Los enemigos internos y externos serán dirigidos de manera más constante y activa (aunque a menudo de manera encubierta e insidiosa), es de un momento infinito que usted debe estimar adecuadamente el inmenso valor de su unión nacional para su felicidad colectiva e individual que debe apreciar un cordial, habitual y un apego inamovible a él, acostumbrándose a pensar y hablar de él como el paladio de su seguridad y prosperidad políticas, velando por su preservación con celosa ansiedad, desestimando todo lo que pueda sugerir incluso una sospecha de que, en cualquier caso, puede ser abandonado y con indignación frunciendo el ceño. el primer amanecer de todo intento de alienar cualquier parte de nuestro país del resto, o de debilitar el sacro d lazos que ahora unen las distintas partes.

    Para ello tiene todo el aliciente de simpatía e interés. Ciudadanos, por nacimiento o elección, de un país común, ese país tiene derecho a concentrar sus afectos. El nombre de American, que le pertenece a usted en su capacidad nacional, siempre debe exaltar el justo orgullo del patriotismo más que cualquier denominación derivada de las discriminaciones locales. Con ligeros matices de diferencia, tienes la misma religión, modales, hábitos y principios políticos. Ustedes han luchado y triunfado juntos en una causa común; la independencia y la libertad que poseen son el trabajo de consejos conjuntos y esfuerzos conjuntos de peligros, sufrimientos y éxitos comunes.

    Pero estas consideraciones, por muy poderosas que se dirijan a su sensibilidad, son superadas en gran medida por las que se aplican más inmediatamente a su interés. Aquí cada parte de nuestro país encuentra los motivos más imperiosos para proteger y preservar cuidadosamente la unión del todo.

    El Norte, en una relación desenfrenada con el Sur, protegido por las leyes iguales de un gobierno común, encuentra en las producciones de este último grandes recursos adicionales de empresa marítima y comercial y materiales preciosos de la industria manufacturera. El Sur, en el mismo intercambio, beneficiado por la agencia del Norte, ve crecer su agricultura y expandirse su comercio. Convirtiendo en parte en sus propios cauces a los marineros del Norte, encuentra vigorizada su particular navegación y, si bien contribuye, de diferentes formas, a nutrir y aumentar la masa general de la navegación nacional, espera la protección de una fortaleza marítima. , a la que se adapta de manera desigual. Oriente, en una relación similar con Occidente, ya encuentra, y en la progresiva mejora de las comunicaciones interiores por tierra y agua, encontrará cada vez más una salida valiosa para las mercancías que trae del extranjero o fabrica en casa. Occidente deriva del Oriente suministros necesarios para su crecimiento y comodidad y, lo que tal vez sea de mayor importancia, debe necesariamente el goce seguro de salidas indispensables para sus propias producciones al peso, la influencia y la futura fuerza marítima. del lado atlántico de la Unión, dirigido por una comunidad indisoluble de intereses como una sola nación. Cualquier otra tenencia por la cual Occidente pueda tener esta ventaja esencial, ya sea derivada de su propia fuerza separada, o de una conexión apóstata y antinatural con cualquier poder extranjero, debe ser intrínsecamente precaria.

    Si bien, entonces, cada parte de nuestro país siente un interés inmediato y particular en la unión, todas las partes combinadas no pueden dejar de encontrar en la masa unida de medios y esfuerzos mayor fuerza, mayor recurso, proporcionalmente mayor seguridad frente al peligro externo, una menor frecuentes interrupciones de su paz por parte de naciones extranjeras y, lo que es de valor inestimable, deben derivar de la unión una exención de esos tumultos y guerras entre ellos, que tan frecuentemente afligen a países vecinos no unidos por los mismos gobiernos, que sus propios barcos rivales solo sería suficiente para producir, pero que las alianzas, lazos e intrigas extranjeras opuestas estimularían y amargarían. Por lo tanto, también evitarán la necesidad de esos establecimientos militares desbordados que, bajo cualquier forma de gobierno, son desfavorables para la libertad y que deben considerarse particularmente hostiles a la libertad republicana. En este sentido es que tu unión debe ser considerada como un pilar principal de tu libertad, y que el amor de uno debe hacerte querer la preservación del otro.

    Estas consideraciones hablan en un lenguaje persuasivo a toda mente reflexiva y virtuosa, y muestran la continuidad de la Unión como un objeto principal de deseo patriótico. ¿Hay alguna duda de que un gobierno común pueda abarcar una esfera tan grande? Deje que la experiencia lo resuelva. Escuchar meras especulaciones en tal caso era criminal. Estamos autorizados a esperar que una adecuada organización del conjunto con la agencia auxiliar de los gobiernos para las respectivas subdivisiones, dé un feliz resultado al experimento. Vale la pena un experimento justo y completo. Con tan poderosos y evidentes motivos de unión, que afectan a todas las partes de nuestro país, si bien la experiencia no habrá demostrado su impracticabilidad, siempre habrá motivos para desconfiar del patriotismo de quienes en cualquier parte se empeñen en debilitar sus bandas.

    Al contemplar las causas que pueden perturbar a nuestra Unión, surge como motivo de grave preocupación que se debería haber proporcionado cualquier motivo para caracterizar a las partes mediante discriminaciones geográficas, del norte y del sur, del Atlántico y del oeste, de donde los hombres que diseñan pueden esforzarse por despertar la creencia de que existe una diferencia real de intereses y puntos de vista locales. Uno de los recursos del partido para adquirir influencia dentro de distritos particulares es tergiversar las opiniones y objetivos de otros distritos. No podéis protegeros demasiado de los celos y el ardor de estómago que surgen de estas tergiversaciones que tienden a hacer ajenos unos a otros a los que deberían estar unidos por el afecto fraterno. Los habitantes de nuestro país occidental han tenido últimamente una útil lección al respecto que han visto, en la negociación por parte del Ejecutivo, y en la ratificación unánime por parte del Senado, del tratado con España, y en la satisfacción universal por ese evento, en todo Estados Unidos, prueba decisiva de cuán infundadas fueron las sospechas que se propagaron entre ellos de una política en el Gobierno General y en los Estados Atlánticos hostiles a sus intereses en lo que respecta al Mississippi han sido testigos de la formación de dos tratados, que con Gran Bretaña, y la de España, que les aseguró todo lo que pudieran desear, respecto a nuestras relaciones exteriores, para confirmar su prosperidad. ¿No será prudente confiar en la preservación de estas ventajas en la Unión por la que fueron adquiridas? ¿No serán de ahora en adelante sordos a esos consejeros, si los hay, que los separará de sus hermanos y los conectará con extraterrestres?

    Para la eficacia y permanencia de su Unión, es indispensable un gobierno para el conjunto. Ninguna alianza, por estricta que sea, entre las partes puede ser un sustituto adecuado, ellas inevitablemente deben experimentar las infracciones e interrupciones que todas las alianzas en todos los tiempos han experimentado. Consciente de esta verdad trascendental, ha mejorado su primer ensayo mediante la adopción de una constitución de gobierno mejor calculada que la anterior para una unión íntima y para la gestión eficaz de sus preocupaciones comunes. Este gobierno, descendiente de nuestra propia elección, sin influencias y sin justificación, adoptado tras una investigación completa y una deliberación madura, completamente libre en sus principios, en la distribución de sus poderes, uniendo la seguridad con la energía y conteniendo en sí mismo una disposición para su propia enmienda. , tiene un justo reclamo de su confianza y su apoyo. El respeto a su autoridad, el cumplimiento de sus leyes, la aquiescencia a sus medidas, son deberes prescritos por las máximas fundamentales de la verdadera libertad. La base de nuestros sistemas políticos es el derecho del pueblo a hacer y modificar sus constituciones de gobierno. Pero la Constitución que existe en cualquier momento, hasta que sea modificada por un acto explícito y auténtico de todo el pueblo, es sagradamente obligatoria para todos. La idea misma del poder y el derecho del pueblo a establecer un gobierno presupone el deber de cada individuo de obedecer al gobierno establecido.

    Todas las obstrucciones a la ejecución de las leyes, todas las combinaciones y asociaciones, bajo cualquier carácter plausible, con el propósito real de dirigir, controlar, contrarrestar o atemorizar la deliberación y acción regular de las autoridades constituidas, son destructivas de este principio fundamental, y de tendencia fatal. Sirven para organizar la facción, para darle una fuerza artificial y extraordinaria para poner, en el lugar de la voluntad delegada de la nación, la voluntad de un partido, a menudo una pequeña pero ingeniosa y emprendedora minoría de la comunidad y, según el alterno. triunfos de partidos diferentes, para hacer de la administración pública el espejo de los proyectos mal concertados e incongruentes de la facción, más que el órgano de planes coherentes y sanos digeridos por consejos comunes y modificados por intereses mutuos.

    Sin embargo, las combinaciones o asociaciones de la descripción anterior pueden responder de vez en cuando a fines populares, es probable que, con el transcurso del tiempo y las cosas, se conviertan en potentes motores mediante los cuales hombres astutos, ambiciosos y sin principios podrán subvertir el poder de la ciencia. el pueblo y usurpar para sí las riendas del gobierno, destruyendo después las mismas máquinas que lo han elevado a un dominio injusto.

    Para la preservación de su gobierno, y la permanencia de su presente estado feliz, es un requisito, no solo que desaproveche constantemente las oposiciones irregulares a su autoridad reconocida, sino también que resista con cuidado el espíritu de innovación sobre sus principios, por engañoso que sea. los pretextos. Un método de asalto puede ser efectuar, en las formas de la Constitución, alteraciones que menoscaben la energía del sistema y, por lo tanto, socaven lo que no puede ser derrocado directamente. En todos los cambios a los que puede ser invitado, recuerde que el tiempo y el hábito son al menos tan necesarios para fijar el verdadero carácter de los gobiernos como de otras instituciones humanas, que la experiencia es el estándar más seguro por el cual probar la tendencia real de la constitución existente. de un país que la facilidad en los cambios, con el mérito de meras hipótesis y opiniones, expone al cambio perpetuo, de la interminable variedad de hipótesis y opiniones y recuerde, especialmente, que para la gestión eficiente de sus intereses comunes, en un país tan extenso como el nuestro, es indispensable un gobierno con tanto vigor como sea compatible con la perfecta seguridad de la libertad. La libertad misma encontrará en un gobierno así, con poderes debidamente distribuidos y ajustados, su guardián más seguro. De hecho, es poco más que un nombre, donde el gobierno es demasiado débil para resistir las empresas de la facción, para confinar a cada miembro de la sociedad dentro de los límites prescritos por las leyes y para mantener a todos en el goce seguro y tranquilo de la vida. los derechos de la persona y la propiedad.

    Ya les he insinuado el peligro de los partidos en el Estado, con especial referencia a su fundación en las discriminaciones geográficas. Permítanme ahora tener una visión más completa y advertirles de la manera más solemne contra los efectos nefastos del espíritu de fiesta en general.

    Este espíritu, lamentablemente, es inseparable de nuestra naturaleza, y tiene su raíz en las pasiones más fuertes de la mente humana. Existe bajo diferentes formas en todos los gobiernos, más o menos sofocado, controlado o reprimido pero, en los de la forma popular, se ve en su mayor rango, y es verdaderamente su peor enemigo.

    La dominación alterna de una facción sobre otra, agudizada por el espíritu de venganza, natural de la disensión partidaria, que en diferentes épocas y países ha perpetrado las más horrendas atrocidades, es en sí misma un espantoso despotismo. Pero esto conduce a un despotismo más formal y permanente. Los desórdenes y miserias que resultan gradualmente inclinan la mente de los hombres a buscar seguridad y reposo en el poder absoluto de un individuo y, tarde o temprano, el jefe de alguna facción predominante, más capaz o más afortunada que sus competidores, vuelve esta disposición a los propósitos. de su propia elevación, sobre las ruinas de la libertad pública.

    Sin esperar un extremo de este tipo (que, sin embargo, no debería perderse por completo), las frecuentes y continuas desfavorables del espíritu de fiesta son suficientes para que el interés y el deber de un pueblo sabio sea desalentarlo y refrenarlo. .

    Sirve siempre para distraer a los ayuntamientos y debilitar la administración pública. Agita a la comunidad con celos infundados y falsas alarmas, enciende la animosidad de una parte contra otra, fomenta ocasionalmente disturbios e insurrecciones. Abre la puerta a la influencia extranjera y la corrupción, que encuentra un acceso facilitado al gobierno mismo a través de los canales de las pasiones partidistas. Así, la política y la voluntad de un país están sujetas a la política y la voluntad de otro.

    Existe la opinión de que los partidos en los países libres son controles útiles sobre la administración del gobierno y sirven para mantener vivo el espíritu de libertad. Esto, dentro de ciertos límites, es probablemente cierto y en los gobiernos de corte monárquico, el patriotismo puede mirar con indulgencia, si no con favor, el espíritu de partido. Pero en los de carácter popular, en los gobiernos puramente electivos, es un espíritu que no hay que alentar. Por su tendencia natural, es seguro que siempre habrá suficiente de ese espíritu para cada propósito saludable. Y habiendo constante peligro de exceso, el esfuerzo debe hacerse por la fuerza de la opinión pública, para mitigarlo y apaciguarlo. Un fuego para no apagar, exige una vigilancia uniforme para evitar que estalle en llama, no sea que, en lugar de calentarse, se consuma.

    Es importante, asimismo, que los hábitos de pensamiento en un país libre inspiren cautela en los encargados de su administración, de encerrarse en sus respectivos ámbitos constitucionales, evitando en el ejercicio de las competencias de un departamento invadir otro. El espíritu de usurpación tiende a consolidar los poderes de todos los departamentos en uno, y así crear, cualquiera que sea la forma de gobierno, un verdadero despotismo. Una estimación justa de ese amor al poder y la propensión a abusar de él, que predomina en el corazón humano, es suficiente para satisfacernos de la verdad de esta posición. La necesidad de controles recíprocos en el ejercicio del poder político, dividiéndolo y distribuyéndolo en distintos depositarios, y constituyendo cada uno el guardián del bien público contra las invasiones de los demás, ha sido evidenciada por experimentos antiguos y modernos algunos de ellos en nuestro país. y bajo nuestros propios ojos. Conservarlos debe ser tan necesario como instituirlos. Si, a juicio del pueblo, la distribución o modificación de los poderes constitucionales resultara en algún agravio particular, que se corrija mediante una enmienda en la forma que la Constitución designe. Pero que no se produzca ningún cambio por usurpación, porque aunque éste, en un caso, puede ser el instrumento del bien, es el arma habitual con la que se destruyen los gobiernos libres. El precedente siempre debe sobrebalancear grandemente en el mal permanente cualquier beneficio parcial o transitorio que el uso pueda producir en cualquier momento.

    De todas las disposiciones y hábitos que conducen a la prosperidad política, la religión y la moralidad son soportes indispensables. En vano reclamaría ese hombre el tributo del patriotismo, que trabajara para subvertir estos grandes pilares de la felicidad humana, estos más firmes puntales de los deberes de los hombres y ciudadanos. El mero político, al igual que el hombre piadoso, debe respetarlos y apreciarlos. Un volumen no pudo rastrear todas sus conexiones con la felicidad pública y privada. Que se pregunte simplemente: ¿Dónde está la seguridad de la propiedad, de la reputación, de la vida, si el sentido de la obligación religiosa abandona los juramentos que son los instrumentos de investigación en los tribunales de justicia? Y permitamos con cautela la suposición de que la moralidad puede mantenerse sin religión. Independientemente de lo que se pueda conceder a la influencia de la educación refinada en mentes de estructura peculiar, la razón y la experiencia nos prohíben esperar que la moralidad nacional pueda prevalecer excluyendo los principios religiosos.

    Es sustancialmente cierto que la virtud o la moralidad es un manantial necesario del gobierno popular. La regla, de hecho, se extiende con más o menos fuerza a todas las especies de gobierno libre. ¿Quién que sea un amigo sincero de ella puede mirar con indiferencia los intentos de sacudir los cimientos de la tela?

    Promover entonces, como objeto de primordial importancia, las instituciones para la difusión general del conocimiento. En la medida en que la estructura de un gobierno da fuerza a la opinión pública, es esencial que la opinión pública sea ilustrada.

    Como fuente muy importante de fortaleza y seguridad, valore el crédito público. Un método para preservarlo es utilizarlo con la mayor moderación posible, evitando ocasiones de gasto cultivando la paz, pero recordando también que los desembolsos oportunos para prepararse para el peligro con frecuencia evitan desembolsos mucho mayores para repelerlo, evitando así mismo la acumulación de deuda, no solo evitando ocasiones de gasto, sino mediante un esfuerzo vigoroso en tiempo de paz para saldar las deudas que las guerras inevitables pueden haber ocasionado, no arrojando con generosidad sobre la posteridad la carga que nosotros mismos deberíamos llevar. La ejecución de estas máximas pertenece a sus representantes, pero es necesario que la opinión pública coopere. Para facilitarles el cumplimiento de su deber, es fundamental que prácticamente se tenga en cuenta que hacia el pago de las deudas debe haber ingresos que para tener ingresos deben existir impuestos que no se puedan idear impuestos que no sean más ni menos inconvenient and unpleasant that the intrinsic embarrassment, inseparable from the selection of the proper objects (which is always a choice of difficulties), ought to be a decisive motive for a candid construction of the conduct of the government in making it, and for a spirit of acquiescence in the measures for obtaining revenue, which the public exigencies may at any time dictate.

    Observe good faith and justice towards all nations cultivate peace and harmony with all. Religion and morality enjoin this conduct and can it be, that good policy does not equally enjoin it - It will be worthy of a free, enlightened, and at no distant period, a great nation, to give to mankind the magnanimous and too novel example of a people always guided by an exalted justice and benevolence. Who can doubt that, in the course of time and things, the fruits of such a plan would richly repay any temporary advantages which might be lost by a steady adherence to it ? Can it be that Providence has not connected the permanent felicity of a nation with its virtue ? The experiment, at least, is recommended by every sentiment which ennobles human nature. Alas! is it rendered impossible by its vices?

    In the execution of such a plan, nothing is more essential than that permanent, inveterate antipathies against particular nations, and passionate attachments for others, should be excluded and that, in place of them, just and amicable feelings towards all should be cultivated. The nation which indulges towards another a habitual hatred or a habitual fondness is in some degree a slave. It is a slave to its animosity or to its affection, either of which is sufficient to lead it astray from its duty and its interest. Antipathy in one nation against another disposes each more readily to offer insult and injury, to lay hold of slight causes of umbrage, and to be haughty and intractable, when accidental or trifling occasions of dispute occur. Hence, frequent collisions, obstinate, envenomed, and bloody contests. The nation, prompted by ill-will and resentment, sometimes impels to war the government, contrary to the best calculations of policy. The government sometimes participates in the national propensity, and adopts through passion what reason would reject at other times it makes the animosity of the nation subservient to projects of hostility instigated by pride, ambition, and other sinister and pernicious motives. The peace often, sometimes perhaps the liberty, of nations, has been the victim.

    So likewise, a passionate attachment of one nation for another produces a variety of evils. Sympathy for the favorite nation, facilitating the illusion of an imaginary common interest in cases where no real common interest exists, and infusing into one the enmities of the other, betrays the former into a participation in the quarrels and wars of the latter without adequate inducement or justification. It leads also to concessions to the favorite nation of privileges denied to others which is apt doubly to injure the nation making the concessions by unnecessarily parting with what ought to have been retained, and by exciting jealousy, ill-will, and a disposition to retaliate, in the parties from whom equal privileges are withheld. And it gives to ambitious, corrupted, or deluded citizens (who devote themselves to the favorite nation), facility to betray or sacrifice the interests of their own country, without odium, sometimes even with popularity gilding, with the appearances of a virtuous sense of obligation, a commendable deference for public opinion, or a laudable zeal for public good, the base or foolish compliances of ambition, corruption, or infatuation.

    As avenues to foreign influence in innumerable ways, such attachments are particularly alarming to the truly enlightened and independent patriot. How many opportunities do they afford to tamper with domestic factions, to practice the arts of seduction, to mislead public opinion, to influence or awe the public councils. Such an attachment of a small or weak towards a great and powerful nation dooms the former to be the satellite of the latter.

    Against the insidious wiles of foreign influence (I conjure you to believe me, fellow-citizens) the jealousy of a free people ought to be constantly awake, since history and experience prove that foreign influence is one of the most baneful foes of republican government. But that jealousy to be useful must be impartial else it becomes the instrument of the very influence to be avoided, instead of a defense against it. Excessive partiality for one foreign nation and excessive dislike of another cause those whom they actuate to see danger only on one side, and serve to veil and even second the arts of influence on the other. Real patriots who may resist the intrigues of the favorite are liable to become suspected and odious, while its tools and dupes usurp the applause and confidence of the people, to surrender their interests.

    The great rule of conduct for us in regard to foreign nations is in extending our commercial relations, to have with them as little political connection as possible. So far as we have already formed engagements, let them be fulfilled with perfect good faith. Here let us stop. Europe has a set of primary interests which to us have none or a very remote relation. Hence she must be engaged in frequent controversies, the causes of which are essentially foreign to our concerns. Hence, therefore, it must be unwise in us to implicate ourselves by artificial ties in the ordinary vicissitudes of her politics, or the ordinary combinations and collisions of her friendships or enmities.

    Our detached and distant situation invites and enables us to pursue a different course. If we remain one people under an efficient government. the period is not far off when we may defy material injury from external annoyance when we may take such an attitude as will cause the neutrality we may at any time resolve upon to be scrupulously respected when belligerent nations, under the impossibility of making acquisitions upon us, will not lightly hazard the giving us provocation when we may choose peace or war, as our interest, guided by justice, shall counsel.

    Why forego the advantages of so peculiar a situation? Why quit our own to stand upon foreign ground? Why, by interweaving our destiny with that of any part of Europe, entangle our peace and prosperity in the toils of European ambition, rivalship, interest, humor or caprice?

    It is our true policy to steer clear of permanent alliances with any portion of the foreign world so far, I mean, as we are now at liberty to do it for let me not be understood as capable of patronizing infidelity to existing engagements. I hold the maxim no less applicable to public than to private affairs, that honesty is always the best policy. I repeat it, therefore, let those engagements be observed in their genuine sense. But, in my opinion, it is unnecessary and would be unwise to extend them.

    Taking care always to keep ourselves by suitable establishments on a respectable defensive posture, we may safely trust to temporary alliances for extraordinary emergencies.

    Harmony, liberal intercourse with all nations, are recommended by policy, humanity, and interest. But even our commercial policy should hold an equal and impartial hand neither seeking nor granting exclusive favors or preferences consulting the natural course of things diffusing and diversifying by gentle means the streams of commerce, but forcing nothing establishing (with powers so disposed, in order to give trade a stable course, to define the rights of our merchants, and to enable the government to support them) conventional rules of intercourse, the best that present circumstances and mutual opinion will permit, but temporary, and liable to be from time to time abandoned or varied, as experience and circumstances shall dictate constantly keeping in view that it is folly in one nation to look for disinterested favors from another that it must pay with a portion of its independence for whatever it may accept under that character that, by such acceptance, it may place itself in the condition of having given equivalents for nominal favors, and yet of being reproached with ingratitude for not giving more. There can be no greater error than to expect or calculate upon real favors from nation to nation. It is an illusion, which experience must cure, which a just pride ought to discard.

    In offering to you, my countrymen, these counsels of an old and affectionate friend, I dare not hope they will make the strong and lasting impression I could wish that they will control the usual current of the passions, or prevent our nation from running the course which has hitherto marked the destiny of nations. But, if I may even flatter myself that they may be productive of some partial benefit, some occasional good that they may now and then recur to moderate the fury of party spirit, to warn against the mischiefs of foreign intrigue, to guard against the impostures of pretended patriotism this hope will be a full recompense for the solicitude for your welfare, by which they have been dictated.

    How far in the discharge of my official duties I have been guided by the principles which have been delineated, the public records and other evidences of my conduct must witness to you and to the world. To myself, the assurance of my own conscience is, that I have at least believed myself to be guided by them.

    In relation to the still subsisting war in Europe, my proclamation of the twenty-second of April, I793, is the index of my plan. Sanctioned by your approving voice, and by that of your representatives in both houses of Congress, the spirit of that measure has continually governed me, uninfluenced by any attempts to deter or divert me from it.

    After deliberate examination, with the aid of the best lights I could obtain, I was well satisfied that our country, under all the circumstances of the case, had a right to take, and was bound in duty and interest to take, a neutral position. Having taken it, I determined, as far as should depend upon me, to maintain it, with moderation, perseverance, and firmness.

    The considerations which respect the right to hold this conduct, it is not necessary on this occasion to detail. I will only observe that, according to my understanding of the matter, that right, so far from being denied by any of the belligerent powers, has been virtually admitted by all.

    The duty of holding a neutral conduct may be inferred, without anything more, from the obligation which justice and humanity impose on every nation, in cases in which it is free to act, to maintain inviolate the relations of peace and amity towards other nations.

    The inducements of interest for observing that conduct will best be referred to your own reflections and experience. With me a predominant motive has been to endeavor to gain time to our country to settle and mature its yet recent institutions, and to progress without interruption to that degree of strength and consistency which is necessary to give it, humanly speaking, the command of its own fortunes.

    Though, in reviewing the incidents of my administration, I am unconscious of intentional error, I am nevertheless too sensible of my defects not to think it probable that I may have committed many errors. Whatever they may be, I fervently beseech the Almighty to avert or mitigate the evils to which they may tend. I shall also carry with me the hope that my country will never cease to view them with indulgence and that, after forty five years of my life dedicated to its service with an upright zeal, the faults of incompetent abilities will be consigned to oblivion, as myself must soon be to the mansions of rest.

    Relying on its kindness in this as in other things, and actuated by that fervent love towards it, which is so natural to a man who views in it the native soil of himself and his progenitors for several generations, I anticipate with pleasing expectation that retreat in which I promise myself to realize, without alloy, the sweet enjoyment of partaking, in the midst of my fellow-citizens, the benign influence of good laws under a free government, the ever-favorite object of my heart, and the happy reward, as I trust, of our mutual cares, labors, and dangers.


    2nd Battalion, 1st Infantry Regiment "Cold Steel"

    In 2007, the 2nd Battalion, 1st Infantry Regiment was reactivated as part of the 5th Brigade Combat Team, 2nd Infantry Division at Fort Lewis, Washington. Previously, it had been assigned to the 172nd Infantry Brigade Combat Team at Fort Wainwright, Alaska. There its mission had been to, on order, deploy worldwide, secure a lodgment, and conduct combat operations in support of US national interests.

    The 1st Infantry Regiment draws its lineage from a distinguished line of post Revolutionary War Infantry Regiments. The 1st Infantry Regiment was originally constituted in the Regular Army as the 2nd Infantry Regiment in March 1791. 2nd Battalion, 1st Infantry Regiment traces its lineage back to a company of the 2nd Infantry. The 1st Infantry was redesignated in 1792 as the 2nd Sub-Legion, with the unit becoming a company of that formation. The 2nd Sub-Legion then took part in the battle of Fallen Timbers, the first victory for the post-Revolutionary Army. After the Legion system was disbanded the Regiment once again became the 2nd Infantry Regiment on 31 October 1796. In the War of 1812 the 2nd Infantry Regiment, as well as the 7th and 44th Infantry Regiments, fought in the southern theater to include the Battle of New Orleans with General Jackson.

    In 1815 the Army underwent a draw-down. Between May and October 1815, the 2nd, 7th, and 44th Regiments were consolidated into the 1st Infantry Regiment. On 21 August 1816 the company that 2nd Battalion, 1st Infantry traces its lineage to was designated as Company B, 1st Infantry. In the ensuing years the Regiment was primarily concerned with Indian conflicts. The 1st Infantry was involved in the Black Hawk War of 1832 and the Second Seminole War from 1839 to 1842. During this time the Regiment was commanded by one of its most famous commanders, Colonel Zachary Taylor, who would later become the 12th President of the United States.

    When War broke out with Mexico in 1846 the 1st Infantry Regiment was sent across the border with General Zachary Taylor's Army and participated in the storming of Monterrey where the Regiment fought house to house in savage hand to hand combat. From Monterrey the Regiment was transferred to General Winfield Scott's command and participated in the first modern amphibious landing in American history at Vera Cruz in 1847.

    Following the Mexican War, the Regiment campaigned in the Texas area against the Comanches until the outbreak of the Civil War in 1861. After escaping from rebel forces in Texas, the Regiment returned to the Mid-west and fought in the Mississippi area of operations. The Regiment fought in one of the first battles of the Civil War at Wilson's Creek, Missouri in 1862. The 1st Infantry then campaigned with General Grant against Vicksburg in 1863. The end of the War found the Regiment garrisoning New Orleans.

    After the Civil War the Regiment was sent West to fight the Indians once again. Company B, 1st Infantry was consolidated in April 1869 with Company B, 43rd Infantry, Veteran Reserve Corps (which had been first constituted 21 September 1866), and the consolidated unit remained designated as Company B, 1st Infantry. The 1st Infantry campaigned against the Sioux in the 1870's and 1890's and against the Apache, led by Geronimo, from 1882 to 1886. After the end of the Indian wars the Regiment was occupied with quelling labor disputes in California.

    War was declared with Spain in 1898 following the sinking of the USS Maine. The 1st Infantry was quickly sent to Florida where it embarked on ships and was sent to Cuba. While in Cuba the Regiment took part in the storming of the San Juan Heights and the capture of Santiago.

    In 1900, following occupation duty in Cuba, the Regiment was preparing for shipment to China to save foreigners threatened by the Boxer Rebellion. Instead, the Regiment was detoured to deal with the rebellion on the Philippine Islands, which had also been captured by the United States in the Spanish-American War. The Regiment would fight in this vicious guerrilla war in the jungles of the Philippines from 1900-1902 and again from 1906-1908.

    The 1st Infantry was assigned on 11 September 1918 to the 13th Division and relieved on 8 March 1919 from assignment to the 13th Division. It was then assigned on 27 July 1921 to the 2nd Division. It was relieved on 16 October 1939 from assignment to the 2nd Division and assigned to the 6th Division (later redesignated as the 6th Infantry Division).

    The Regiment's next action came in World War II as part of the 6th Infantry Division. The 1st Infantry participated in the destruction of Japanese forces on New Guinea in 1943, winning a Presidential Unit Citation for its action at Maffin Bay. The Regiment then participated in MacArthur's celebrated return to the Philippines in January 1945. After the war the Regiment was sent to Korea for occupation duty until it was deactivated on 10 January 1949.

    In 1950, the Regiment was reactivated at Fort Ord, California as a training regiment for units being sent to the fight in Korea. In 1956 the Regiment was assigned to the United States Military Academy at West Point, New York. Company B, 1st Infantry was inactivated on 15 May 1958 at West Point, New York, relieved from assignment to the United States Military Academy, and redesignated as Headquarters and Headquarters Company, 2nd Battle Group, 1st Infantry with its organic elements concurrently constituted. The Battle Group was assigned on 17 March 1958 to the 2nd Infantry Division and activated on 14 June 1958 at Fort Benning, Georgia. The unit was inactivated on 10 May 1963 at Fort Benning, Georgia, and relieved from assignment to the 2nd Infantry Division.

    The unit was redesignated on 10 September 1965 as the 2nd Battalion, 1st Infantry, and assigned to the 196th Infantry Brigade (Separate). It was activated on 15 September 1965 at Fort Devens, Massachusetts. In 1966, 2-1st Infantry was shipped to Vietnam with the rest of the 196th Infantry Brigade (Separate) where it would fight for the next 6 years. During this time the Regiment fought in 14 campaigns to include the bloody Tet Offensive. The unit was relieved during its service in Vietnam on 15 February 1969 from assignment to the 196th Infantry Brigade (Separate) and assigned to the 23rd Infantry Division. It was later relieved on 1 November 1971 from assignment to the 23rd Infantry Division and assigned back to the 196th Infantry Brigade (Separate).

    Following its tour of duty in Vietnam the Battalion was sent to Fort Lewis, Washington, where it became part of the 9th Infantry Division on 21 July 1972, having been relieved from assignment to the 196th Infantry Brigade (Separate).

    On 16 February 1991, the Battalion became part of the 199th Infantry Brigade (Separate) at Fort Polk, Louisiana, where it remained until inactivation in 1994. At that time it was relieved from assignment to the 199th Infantry Brigade (Separate). On 16 December 1995 the Battalion was reactivated at Fort Wainwright as part of the 6th Infantry Division (Light). It was relieved on 16 April 1998 from assignment to the 6th Infantry Division and assigned to the 172d Infantry Brigade (later redesignated as the 172nd Infantry Brigade Combat Team).

    The unit was redesignated on 1 October 2005 as the 2nd Battalion, 1st Infantry Regiment. It was inactivated on 16 December 2006 at Fort Wainwright, Alaska, and relieved from assignment to the 172nd Infantry Brigade Combat Team. It was assigned on 17 April 2007 to the 5th Brigade Combat Team, 2nd Infantry Division, and activated at Fort Lewis, Washington. In July 2010, 5th Brigade, 2nd Infantry Division was inactivated and reflagged as the 2nd Brigade, 2nd Infantry Division, to which 2-1st Infantry was assigned.


    636th Tank Destroyer Battalion

    Unit History: Activated on 15 December, 1941, at Camp Bowie, Texas. Arrived at Oran, Algeria, on 13 April, 1943. Landed at Paestum, Italy, beginning 13 September, 1943. Elements performed artillery missions, guarded Fifth Army CP, and trained British troops on M10 and TD doctrine in October and November. Reentered line in Mignano sector in late November, supporting assault on San Pietro. Supported Rapido River crossing in January, 1944. Entered Cassino sector in February. Transferred to Anzio beachhead in May. Entered Rome on 4 June. Landed in southern France on 15 August. First unit to enter Lyon and to reach the Moselle River in September. Engaged in the Vosges Mountain region beginning in October. Relieved 601st TD Battalion in Strasbourg in December. Battled German Northwind offensive in January and February, 1945. Converted to M36 beginning late February. Struck Siegfried Line near Wissembourg in late March. Crossed Rhine with 14th Armored Division in April, dashed toward Nürnberg. Ended war in southern Bavaria near Tegernsee. Attached to: 14th Armored Division 36th Infantry Division. History text from the book The Tank Killers by Harry Yeide. Used by permission.

    Combat Equipment: 9/43 - M10 3/45 - M36.

    Commanding Officers: Lt. Col. Van W. Pyland Maj. Regan L. Dubose (4/21/44) Lt. Col. Charles F. Wilber (6/44, WIA 3/17/45) Lt. Col. Edward Purdy (9/27/44 Temporary Duty till Lt. Col. Wilbur's return) Maj. Richard A. Danzi (3/17/45) Lt. Col. James W. Fry (4/13/44 thru 4/21/44)

    Code Name/s: Shamrock

    Campaign Credits: Naples - Foggia. Sept. 9, 1943 to Jan. 21, 1944

    Anzio. Jan. 22, to May 24, 1944

    Rome Arno. Jan. 22, to Sept. 9, 1944

    Southern France. Aug. 15, to Sept. 14, 1944 (Amphib)

    Rhineland. Sept. 15, 1944 to Mar. 21, 1945

    Ardennes-Alsace. Dec. 16, 1944 to Jan 25, 1945

    Central Europe. Mar. 22, to May 11, 1945

    Awards: Croix De Guerre (French or Belgium "Cross of War")

    Location August 1945: Brumath, France

    Additional Information/Materials:

    1.) Seek, Strike, Destroy, the History of the 636th Tank Destroyer Battalion. Written by Thomas M. Sherman, who was a veteran of the 636th, the book has 243 pages and was published in 1986 by Tom, who spent thousands of dollars purchasing unit records, which he then utilized while writing the book. Tom is from Marquette, Nebraska. The book is out of print but can still be purchased through rare and military booksellers. I do have a copy of the book, generously provided to me by Tom. If you have questions, I am willing to take a close look through the book for you.

    2.) Unit Roster - From the book by Tom Sherman and provided here by permission. Please note that the name Robert Burns appears in the roster for Recon. Company. While I can not be sure that there was not a Robert Burns, I do know that T5 John W. Burns was in Recon. Company and his name was ommitted from the list. You can see his Write-up in the Honoree section of the site.

    3.) Combat Highlights, Sept. 3, 1943-May 8, 1945 , 4 pages. Courtesy of the Tank Destroyer Association by L. L. Gill, TDA Historian.

    4.) B Company, 3rd Platoon Personnel List - Provided courtesy of Della Sutton Morris.

    The following documents are from the Combined Arms Research Library of the Command and General Staff College, Fort Leavenworth, Kansas, the Dwight D. Eisenhower Presidential Library, Museum and Boyhood Home, Abilene, Kansas (*) and Javier Tome (**).

    Sep. 1-20, 1943. 5 Pages (Operation Avalanche)

    Mar. 1-31, 1944. 15 Pages (Includes casualties, awards and Officer's roster)

    May 1-31, 1944. 20 Pages (Includes casualties, awards and Officer's roster)

    Jul. 1-31, 1944. 14 Pages (Includes awards and Officer's roster)

    Aug. 1-31, 1944. 34 Pages (Includes casualties and awards lists)

    Sep. 1-30, 1944. 31 Pages (Includes casualties, awards and Officer's roster)

    March 1-31, 1945 . 23 Pages (Includes casualties, awards, Officer and Hq Co rosters) (**)

    March 2-31, 1945. 75 Pages (Unit Journal)(**) NOTE - Large File

    May 11-31, 1945 . 28 Pages (Includes unit roster) (*)

    8.) Personal Narratives - These were written by a former veteran of the 636th, during the 1980's, in response to questions he recieved from the author doing research for an upcoming book on U. S. tank destroyer forces. Courtesy of the Tank Destroyer Association by L. L. Gill, TDA Historian.

    9.) Miscellaneous Documents-From the Tank Destroyer Association by L. L. Gill, TDA Historian.

    Co. A at Anzio , narrative by Capt. Robert A. Graham, 1944. 7 Pages
    Unit Commendation, May 25, 1944 . 1 Page
    Articles about a TD named 'Jinx' . 2 Pages
    "The Goering Incident" by Lt. Golden C. Sill, Recon Co. 3 Pages

    11.) Reconnaissance Company - Photo of the the Reconnaissance Company of the 636th, possibly taken at Camp Edwards while they were stationed there from October of 1942 to February of 1943. It was provided courtesy of Charles Burns whose father, John W. Burns, served in the unit and is shown in the second row from the front, 21st soldier from the right. Also in the second row is Leo R. Norkewicz, standing 22nd from the left.

    12.) Single Recon. Platoon - Small group photo of one of the Reconnaissance platoons along with the Recon. Company Commander, Cpt. Paul Kinnison, standing in the center. Kinnison was from San Antonio, Texas. John W. Burns is kneeling in front, 3rd soldier from the left. Photo courtesy of Charles Burns.

    13.) Video Clip, Members of the 636th TD Bn. - It has been identified to me that members of the 636th Tank Destroyer Battalion can be seen crossing a bridge in both the trailer and the actual documentary "The Long Way Home". The 1997 film is an Academy Award winner by Koch Lorber Films. Bret Lyon's father, Robert Lyon, who served in the Reconnaissance Company of the 636th, can be seen walking in the group of men. Bret saw his father quite by accident as he viewed the film. He has provided a link to the trailer, which is included above.

    14.) The Stokes Twins Ride The Oklahoma Widecat: WWII in Europe - Is a 163 page book by author Madlyn V. Stokes about Claude H. Stokes and his twin brother Clyde T. Stokes, who both served in the 636th Tank Destroyer Battalion. The book was published in 2003 and covers their pre and post-war lives. We do not have a copy of the book but it can be purchased from Amazon, which is where the our link takes you.

    15.) Small Group Photo - A group of men from the 636th pose for a photo during the occupation period. Their placard identifies them as the "Goons". Photo courtesy of Margaret Pickett whose father Frank L. Pickett joined the unit during the occupational period from the 55th Armored Engineers Battalion.

    16.) From the Riviera to Zell Am See, A Texas Soldier's Story - Book written by Sgt. Rufus Lester Leggett, which is a memoir of his service with the Reconnaissance Company of the 636th Tank Destroyer Battalion.

    17.) Interview with Rufus Lester Leggett - A detailed inte rview on Leggett's participation in the surrender of Hermann Goering on May 7, 1945.


    Combat of Zell, 14 September 1796 - History

    This is a finding aid. It is a description of archival material held in the Wilson Library at the University of North Carolina at Chapel Hill. Unless otherwise noted, the materials described below are physically available in our reading room, and not digitally available through the World Wide Web. See the Duplication Policy section for more information.

    Funding from the State Library of North Carolina supported the encoding of this finding aid.

    Expand/collapse Collection Overview

    Tamaño 1.5 feet of linear shelf space (approximately 200 items)
    Abstracto William Lea (1777?-1873), was a merchant of Leasburg, N.C. He had three sons: Willis M., who became a physician and settled in Mississippi Lorenzo, Methodist minister and teacher in Tennessee and Mississippi and Solomon (1807-1897), Methodist minister and schoolmaster at Boydton, Greensboro, and Leasburg. Solomon's six daughters included Adeline, Lilianne, Eugenia, and Wilhelmina (1843-1936). The collection includes letters, 1812-1820s, consisting of family correspondence of William Lea (1777?-1873) and his brothers, Vincent and James, all merchants, writing from Leasburg, N.C., Petersburg and Norfolk, Va., and New York City, chiefly about business matters, prices, economic conditions, debts, current news, and other topics. Letters, 1820s-1850s, are chiefly between William Lea and his children and among the children. Willis M. Lea wrote from Philadelphia, where he was studying medicine, and later from Holly Springs, Miss. Solomon Lea was a student at the University of North Carolina and later lived at Boydton, Farmville, and Greensboro, N.C. Letters from 1861 onwards are chiefly correspondence of the daughters of Solomon Lea, most written by Wilhelmina from the various places where she taught school, including Louisburg, Olin, and other places in North Carolina and Murfreesboro, Tenn., and at the Marshall Institute in Mississippi. Volumes are ledgers, 1797-1803, of William Lea (1751-1806), merchant of Leasburg and uncle of William (1777?-1873) school accounts, 1853-1862, of Solomon Lea, who taught at Somerville Seminary and founded Somerville Female Institute in Leasburg and was president of Greensboro College, 1846-1857 and reminiscences and a 19-volume diary, 1872-1934, of Wilhelmina Lea.
    Creator Lea family.
    Idioma English
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    • Account books.
    • Diaries.
    • Education--North Carolina--History--19th century.
    • Family--North Carolina--Social life and customs.
    • Greensboro College (N.C.)--History.
    • Lea family.
    • Lea, James, fl. 1812-1830.
    • Lea, Lorenzo.
    • Lea, Solomon, 1807-1897.
    • Lea, Vincent, fl. 1812-1830.
    • Lea, Wilhelmina, 1843-1936.
    • Lea, William, 1751-1806.
    • Lea, William, 1777?-1873.
    • Lea, Willis M., fl. 1826-1940.
    • Leasburg (N.C.)--History--19th Century.
    • Medicine--Study and teaching--United States--History--19th Century.
    • Merchants--North Carolina--History--19th Century.
    • New York (N.C.)--Commerce--History--19th Century.
    • Norfolk (Va.)--Commerce--History--19th Century.
    • Petersburg (Va.)--Commerce--History--19th Century.
    • Physicians--Mississippi--History--19th Century.
    • Somerville Female Institute (Leasburg, N.C.)--History.
    • Somerville Seminary (Leasburg, N.C.)--History.
    • Teachers--North Carolina--History--19th Century.
    • Woman--North Carolina--Diaries.
    • Women teachers--North Carolina--History.
    • Women--North Carolina--Social life and customs.

    Expand/collapse Related Collections

    Expand/collapse Biographical Information

    William Lea (1777?-1873), merchant at Leasburg, N.C., was the son of Gabriel Lea (1756-1834). Gabriel also had a brother William who was a merchant.

    William Lea (1777?-1873) had three sons: Willis M., who became a physician and settled in Mississippi Lorenzo, Methodist minister and teacher in Tennessee and Mississippi and Solomon (1807-1897), Methodist minister and schoolmaster at Boydton, Greensboro, and Leasburg. Solomon was president of Greensboro Female College, 1846-1847, and operated the Somerville Female Institute at Leasburg from its founding in 1848 until 1892. William Lea, Jr., was a merchant at Petersburg, Va. Addison was also a Methodist teacher and preacher, mostly in Tennessee William's daughter Anness was the wife of Yancey Wiley of Oxford, Miss.

    Solomon's six daughters, including Wilhelmina (1843-1936). The other daughters were: Anness Sophia, who married Leon Richmond Henrietta, who married M. C. Thomas Adeline, who married B. L. Arnold) Lilianne, who married T. C. Neal and Eugenia, who married Calvin G. Lea. One son died in infancy and one son never married. Three of Eugenia and Calvin G. Lea's daughters married Dunlaps.


    Historical Notes:

    Description of the Insignia: Designed by the crew, the ship's insignia includes a classic profile of America's first president, a band of thirteen stars representing the original colonies and the crossed flags of freedom, all encircled by an unbroken rope representing the solidarity of the crew. The ship's motto, "The Spirit of Freedom," was used by George Washington in a letter to a fellow patriot during the Revolution to describe the mood of the people.


    Historia

    HMS Surprise, originally under french service the Unite, was designed by Pierre-Alexandre Forfait and was designated as a corvette under french service. The Unite launched on the 16th of January 1794.

    On 20 March 1794, lieutenant de vaisseau Jean le Drézénec, who was 41 years old and had entered the naval service soon after the revolution from a career in the merchant service, arrived to take command of Unité. He supervised the fitting out of the ship, and found the long guns were too large to be easily reloaded, and the lower sails were also too large. He notified the authorities, who urged him to finish fitting out the ship because a major naval operation was imminent. Soon afterwards, Unité took part in the battle of the Glorious First of June by escorting the dismasted Révolutionnaire as she was towed by the Audacieux. In June 1794 Unité completed repairs in Saint-Malo and Brest to damage she had sustained in the battle. In the following months she escorted merchant vessels along the coasts of France. On 28 September, with the corvette Bergere and under the command of Lieutenant de Vaisseau Gouley, the two ships left Brest to sail northwest in between Ireland and the islands of the Hebrides and St Kilda to intercept enemy merchant ships. On 17 October, the ships captured a 200 ton merchant ship Dianne. The next day the weather turned foul and the two ships were separated. Unwilling or unable to continue the mission alone, Unité searched for Bergere fruitlessly for sixteen days before finally returning to Brest on 1 November.

    After repairs, Unité was ordered to join the Mediterranean fleet at Toulon, and arrived there in March 1795. She spent the remainder of the year either blockaded in port or serving as a courier. In April 1796, she was ordered on one such courier mission to North Africa to deliver personnel and messages to the port of Bône. At the time, Le Drézénec, who had been recently promoted to capitaine de frégate, was suffering from smallpox and was incapacitated. Consequently, her first lieutenant, Lieutenant Le Breton, commanded Unité. Captain Thomas Fremantle in command of the frigate HMS Inconstant had heard there was a French frigate in Bône, and sailed to intercept her. When Unité arrived in the afternoon of 20 April 1796, the watch aboard Unité identified Inconstant as a neutral vessel and Le Breton did not clear the ship for action. About an hour later, Inconstant sailed alongside, boarded and captured Unité intact. About a year after capture, Unité was renamed HMS Surprise because another French ship also named Unité had already been taken into the navy. Surprise was re-classed by the British as a 28-gun sixth-rate frigate, though she carried twenty-four 32-pounder carronades on her main deck, eight 32-pounders on her quarter- and fore- decks and two (or four) long 6-pound cannons as chasers. As in the French Navy, this led to difficulty in her rating, considered a fifth rate from 1797-98 but a sixth rate the rest of her commission. Also, she bore the main-mast of a 36-gun ship, just as unusual as her large armament.

    Under Captain Edward Hamilton, Surprise sailed in the Caribbean for several years, capturing several privateers. Surprise gained fame for the cutting-out expedition in 1799 of HMS Hermione. Hermione's crew had mutinied, and had sailed her into the Spanish possession of Puerto Cabello. Captain Edward Hamilton of Surprise led a boarding party to retake Hermione and, after an exceptionally bloody action, sailed her out under Spanish gunfire. The Spanish casualties included 119 dead 231 were taken prisoner, while another 15 jumped or fell overboard. Hamilton had 11 injured, four seriously, but none killed.

    After the Treaty of Amiens, the Royal Navy sold Surprise out of the service at Deptford in February 1802 and she was broken up.


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