1834 Ley de pobres

1834 Ley de pobres

Hace unos domingos, formé una de las congregaciones reunidas en la capilla de un gran Workhouse metropolitano. Con la excepción del clérigo y el secretario, y muy pocos funcionarios, no había más que indigentes presentes. Los niños se sentaron en las galerías; las mujeres en el cuerpo de la capilla y en una de las naves laterales; los hombres en el pasillo restante. El servicio se llevó a cabo con decoro, aunque el sermón podría haberse adaptado mucho mejor a la comprensión y las circunstancias de los oyentes.

Se ofrecieron las súplicas habituales, con más significación que la habitual en un lugar así, por los huérfanos y las viudas, por todos los enfermos y niños pequeños, por todos los desolados y oprimidos, por el consuelo y la ayuda de los débiles de corazón. , por el levantamiento de los que habían caído; por todos los que estaban en peligro, necesidad y tribulación. Las oraciones de la congregación fueron deseadas "por varias personas en los distintos pabellones, gravemente enfermas"; y otros que se estaban recuperando devolvieron su agradecimiento al cielo.

Entre esta congregación, había algunas mujeres jóvenes de aspecto malvado y hombres jóvenes de cejas de escarabajo; pero no muchos, quizás ese tipo de personajes se mantienen alejados. Generalmente, los rostros (excepto los de los niños) estaban deprimidos y apagados, y querían color. Había personas mayores, de todas las variedades. Murmurando, con los ojos llorosos, con anteojos, estúpido, sordo, cojo; parpadeando distraídamente bajo los destellos del sol que de vez en cuando se colaban por las puertas abiertas, desde el patio pavimentado; protegiéndose los oídos que escuchan, o los ojos parpadeantes, con las manos marchitas, estudiando detenidamente sus libros, mirando lascivamente a la nada, yendo a dormir, agachándose y agachándose en los rincones. Había ancianas extrañas, todas esqueléticas por dentro, todas con gorro y capa por fuera, enjugándose continuamente los ojos con sucios plumeros de pañuelos de bolsillo; y había viejas y feas viejas, tanto hombres como mujeres, con una clase de satisfacción espantosa sobre ellos que no era nada reconfortante de ver. En general, era el dragón, Pauperismo, en una condición muy débil e impotente; sin dientes, sin colmillos, respirando con bastante fuerza y ​​apenas merece la pena encadenar la propina.

Cuando terminó el servicio, caminé con el caballero humano y concienzudo cuyo deber era dar ese paseo, ese domingo por la mañana, a través del pequeño mundo de pobreza encerrado entre las paredes del asilo. Lo habitaba una población de unos mil quinientos o dos mil indigentes, que iban desde el infante recién nacido o aún no llegado al mundo de los pobres, hasta el anciano que agonizaba en su cama.

En una habitación que se abre desde un patio sórdido, donde varias mujeres apáticas estaban holgazaneando de un lado a otro, tratando de calentarse bajo el ineficaz sol de la tardía mañana de mayo, en el "Pabellón Itch", para no comprometer la verdad, una mujer como Hogarth ha dibujado a menudo se estaba poniendo apresuradamente el vestido, ante un fuego polvoriento. Ella era la enfermera, o la guardiana, de ese departamento insalubre, ella misma una pobre, flácida, descuidada, descuidada, poco prometedora y de aspecto tosco como era necesario. Pero, al hablarle de los pacientes que tenía a su cargo, se dio la vuelta, con la bata raída a medias, a medias, y se echó a llorar con todas sus fuerzas. No para lucirse, no para quejarse, no en ningún sentimiento sensiblero, sino en el profundo dolor y aflicción de su corazón; volviendo su cabeza despeinada: sollozando amargamente, retorciéndose las manos y dejando caer abundantes lágrimas que ahogaban su expresión. ¿Qué le pasaba a la enfermera de la sala de picazón? ¡Oh, "el niño caído" estaba muerto! ¡Oh, el niño que encontraron en la calle, y que ella había criado desde entonces, había muerto hace una hora, y mira dónde yacía la pequeña criatura, debajo de su ropa! ¡La querida, la bonita!

El niño caído parecía algo demasiado pequeño y pobre para que la muerte se lo tomara en serio, pero la muerte se lo había llevado; y ya su forma diminuta estaba pulcramente lavada, compuesta y estirada como si estuviera dormido sobre una caja. Creí oír una voz del cielo que decía: Te irá bien, nodriza del prurito, cuando algún indigente menos amable haga esos oficios a tu forma fría, que como el niño caído sean los ángeles que contemplan mi ¡Cara de padre!

En otra habitación, había varias ancianas feas agachadas, como brujas, alrededor de una chimenea, charlando y asintiendo, a la manera de los monos. "¿Todo bien aquí? ¿Y suficiente para comer?" Un parloteo generalizado y risas; por fin una respuesta de un voluntario. "¡Oh, sí señor! ¡Bendito señor! ¡Señor bendiga la parroquia de San Fulano de Tal! Alimenta a los hambrientos, señor, y da de beber a los sedientos, y les calienta lo que está frío, así lo hace, y bueno suerte a la parroquia de San Fulano de Tal, y gracias caballero! " En otra parte, un grupo de enfermeras pobres estaban cenando. "¿Cómo subiste? Cómo seguiste?" "¡Oh, muy bien señor! Trabajamos duro y vivimos duro - ¡como los cabrones!"

En otra habitación, una especie de purgatorio o lugar de transición, se reunieron seis u ocho locas ruidosas, bajo la supervisión de un asistente en su sano juicio. Entre ellos había una muchacha de dos o veintitrés años, muy bien vestida, de muy respetable apariencia y buenos modales, que había sido traída de la casa donde había vivido como empleada doméstica (supongo que no tenía amigos). debido a estar sujeto a ataques epilépticos y requerir ser removido bajo la influencia de uno muy malo. No pertenecía en modo alguno a la misma materia, ni a la misma crianza, ni a la misma experiencia, ni al mismo estado mental, que aquellos que la rodeaban; y se quejaba patéticamente de que la asociación diaria y el ruido nocturno la empeoraban y la volvían loca, lo cual era perfectamente evidente. Se tomó nota del caso para su investigación y reparación, pero ella dijo que ya había estado allí durante algunas semanas.

Esta vida mía comenzó en el año 1907 en Wangford Union, un Workhouse cerca de Beccles, Suffolk. Todavía recuerdo vagamente la fría falta de caridad del lugar y su pobreza inhumana. La mayoría de los doscientos o trescientos reclusos eran muy ancianos y muchos fueron tratados como pacientes hospitalarios. Mirando hacia atrás a través de los años de la memoria, veo una atmósfera de desesperanza que me dio, rodeado como estaba por los viejos, los enfermos e incluso los locos, la sensación de que todos habían venido aquí para morir. La vida era una repetición continua del trabajo, el sueño y los funerales. Nunca pude entender por qué tenía que morir tanta gente.

Todas las plantas bajas, a excepción de las habitaciones del Maestro, eran de piedra. Las paredes superiores y los techos eran de un color crema sucio, la parte inferior un gris acorazado monótono. Para mí, el comedor era un lugar enorme. Tenía hileras de mesas y taburetes bien fregados sobre el suelo de piedra. Había una estufa de hierro pequeña, redonda y cerrada, con una larga chimenea que llegaba hasta el techo. Los dormitorios estaban en el primer y segundo piso, con las personas enfermas en dos alas, una para hombres y otra para mujeres. Había edificios adjuntos a cada ala para los vagabundos masculinos y femeninos, que parecían tener una vida propia organizada por separado de la propia Workhouse. Los vagabundos, curiosamente, eran la envidia de los internos por su libertad para salir a voluntad.

Mi madre era una viejecita, delgada y frágil, y casi totalmente sorda. Ella parecía infeliz. Siempre parecía estar discutiendo lo que haría cuando su barco regresara a casa. Todos los internos tenían este hábito y hablaban constantemente de lo que harían cuando salieran. Sin embargo, muy pocos de ellos se fueron.

A menudo me encontraba con mi madre, limpiando los pasadizos de piedra que, para mí, tenían millas de largo. Parecía que ella hizo todo el trabajo. Ella estaba perpetuamente de rodillas, y sus manos estaban ásperas y doloridas por estar tanto en agua fría y sucia. Hablar entre nosotros era difícil y por eso rara vez mostraba sus sentimientos. Incluso a esa edad sentí lástima por ella, junto con odio por los que estaban en mejor situación. La comparé con el Maestro, las cocineras o las mujeres que trabajaban en sus habitaciones. En comparación, parecían acomodados.

Nuestros domingos nunca fueron la época feliz que debieron haber sido, sentados a la mesa en el comedor desnudo separado de los demás, porque su sordera nos hacía gritar, causando mucho ruido. Esto nos llamó la atención, haciéndonos sentir que éramos la broma de la multitud. George lloraba a menudo. Cómo los odiaba a todos por eso. Mirando hacia atrás, me doy cuenta de que mi madre nos amaba profundamente. Aunque nunca lo mostró abiertamente, lo sentí de todos modos. A menudo la veía llorar, pero no podía llegar a saber el motivo. Nunca conocí a un padre, y si existió, rara vez lo mencionaba.

Los líderes del Partido Liberal aconsejaron a las mujeres que demuestren su idoneidad para el sufragio parlamentario sirviendo en oficinas municipales, especialmente en las oficinas no asalariadas. Un gran número de mujeres se había valido de este consejo y se desempeñaban en juntas de tutores, en juntas escolares y en otras funciones. Ahora que mis hijos tenían la edad suficiente para dejarlos con enfermeras competentes, yo era libre de unirme a estas filas. Un año después de mi regreso a Manchester en 1894, me convertí en candidato para la Junta de Guardianes de la Ley de Pobres. Fui elegido, encabezando las urnas por una gran mayoría.

Cuando asumí el cargo, descubrí que la ley se administraba con mucha dureza. La vieja junta estaba formada por el tipo de hombres que se conocen como ahorradores de tarifas. Eran guardianes, no de los pobres sino de las tarifas… Por ejemplo, los internos estaban muy mal alimentados.

Encontré a los ancianos en el asilo de trabajo sentados en bancos sin respaldo. No tenían privacidad, ni posesiones, ni siquiera un casillero. Después de que asumí el cargo, les di a los ancianos cómodas sillas Windsor para que se sentaran, y de varias maneras logramos hacer su existencia más soportable.

La primera vez que entré al lugar me horroricé al ver a niñas de siete y ocho años de rodillas fregando las frías piedras de los largos pasillos. Estas niñas iban vestidas, en verano e invierno, con finos vestidos de algodón, de cuello bajo y mangas cortas. Por la noche no llevaban nada en absoluto, los camisones se consideraban demasiado buenos para los pobres. El hecho de que la bronquitis fuera una epidemia entre ellos la mayor parte del tiempo no les había sugerido a los guardianes ningún cambio en la moda de sus ropas.

También encontré mujeres embarazadas en el asilo, fregando pisos, haciendo el trabajo más duro, casi hasta que sus bebés llegaron al mundo. Muchas de ellas eran mujeres solteras, muy, muy jóvenes, simples niñas. A estas pobres madres se les permitió permanecer en el hospital después del parto durante dos semanas. Luego tuvieron que tomar la decisión de quedarse en el asilo y ganarse la vida fregando y otros trabajos, en cuyo caso fueron separados de sus bebés. Podrían quedarse y ser indigentes, o podrían irse, irse con un bebé de dos semanas en brazos, sin esperanza, sin hogar, sin dinero, sin ningún lugar adonde ir. ¿Qué fue de esas niñas y de sus desventurados bebés?

Mi madre visitó el Workhouse local de Uckfield y quedó consternada por las condiciones en las que los niños huérfanos y abandonados vivían en los pabellones con ancianos y enfermos mentales. Se presentó a las elecciones como Tutora de la Ley de Pobres y se convirtió en una de las primeras mujeres del país en ser Tutora y Consejera de Distrito Rural. Reformó las condiciones en el asilo de trabajo y gradualmente eliminó a todos los niños, a los que acogió con las familias del pueblo ... Cuando había vaciado Uckfield Workhouse, tomó niños de Eastbourne Workhouse y de un distrito de Londres. Cuando murió, muchos de estos antiguos habitantes del asilo me escribieron ... y todos usaron la misma frase: "Ella era mi mejor amiga".

El Estado mantiene a 22,483 niños en casas de trabajo. Aquí hay una descripción de una guardería del gobierno: "A menudo se encuentra bajo el cargo de una persona certificada como enferma mental, los biberones agrios, los bebés mojados, fríos y sucios. La Comisión para el Cuidado y Control de los Débiles mentales llama la atención sobre un episodio relacionado con una mujer débil mental que estaba preparada para lavar a un bebé; lo hizo en agua hirviendo y murió ".

"Nos sorprendió", continúa el Informe, "descubrir que los bebés de la guardería de los establecimientos de Londres y otras grandes ciudades rara vez o nunca salen al aire libre". Encontramos la guardería con frecuencia en el tercer o cuarto piso de un bloque gigantesco a menudo sin balcones, de donde el único medio de acceso incluso al patio de la casa de trabajo era un tramo de escalones de piedra por los que era imposible llevar un cochecito de bebé de ningún tipo. No había un equipo de enfermeras adecuado para sacar a cincuenta o sesenta bebés para ventilarlos. En algunas de estas casas de trabajo se admitía francamente que estos bebés nunca salían de su propio cuarto (el hedor era intolerable) y nunca salían al aire libre durante todo el período de su residencia en la guardería de la casa de trabajo. En algunos asilos de trabajo, el 40% de los bebés mueren durante el año ".

Dudo que exista impreso un mejor alegato por la urgencia del sufragio de la mujer que el plasmado en este Informe de la última Comisión Inglesa para el Derecho de los Pobres ... Lo que revela es una incompetencia y crueldad legalizada en el trato a los pobres ... que miles de inocentes los niños se encierran con vagabundos y prostitutas; que hay asilos de trabajo que no tienen una enfermería separada para los niños, a pesar de los estragos del sarampión, la tos ferina, etc.

Los hombres han hablado de estos males durante setenta y cinco años. Vemos ahora que hasta que la porción de la comunidad más cercana a los problemas que presenta el cuidado de los ancianos y los quebrantados, los niños pequeños y los afligidos, hasta que las mujeres tengan voz para enmendar las leyes sobre este tema, la insuficiencia de las leyes desaparecerá. continúan siendo meramente discutidos.


The Peel Web

Me alegra que esté utilizando este sitio web y espero que le haya resultado útil. Desafortunadamente, el costo de hacer que este material esté disponible gratuitamente está aumentando, por lo que si ha encontrado útil el sitio y le gustaría contribuir a su continuación, se lo agradecería enormemente. Haga clic en el botón para ir a Paypal y hacer una donación.

La vieja ley de pobres 1795-1834

Características de la antigua ley de pobres

  • Dependía en gran medida de la parroquia como unidad de gobierno y, por lo tanto, de administradores no profesionales no remunerados. Las parroquias eran pequeñas y sus finanzas endebles, por lo que cargas inusualmente pesadas como las experimentadas entre 1815 y 1821 pueden parecer desastrosas a nivel parroquial.
  • Los supervisores / jueces de paz / contratistas / miembros de la junta parroquial pueden ser mezquinos déspotas. Esto fue eliminado por la Ley de Enmienda de la Ley de Pobres de 1834, pero la antigua Ley de Pobres era más humana porque los responsables de la administración de la ayuda conocían personalmente a los destinatarios.
  • El alivio bien pudo haber sido mayor, mejor intencionado e indiscriminado para las personas. Las parroquias tenían una tradición de vida más democrática, pero en la década de 1820 esto se estaba derrumbando. Dado que los contribuyentes eran los que proporcionaban el dinero para el alivio de los pobres, pudieron cambiar las reglas.
  • Tenía un profundo apego a los principios de la Ley de Pobres isabelina de 1601, que tenía como objetivo proporcionar estabilidad social, aliviar el descontento y la angustia y prevenir disturbios y descontento mediante el socorro al aire libre. En realidad, creó un vasto e ineficiente sistema de bienestar social que originalmente se basaba en la aldea / aldea y fue adaptado en 1601 y 1750. Después de 1750 se necesitaron ajustes más extensos debido a
    • incremento de la población
    • mayor movilidad
    • el precio cambia

    El funcionamiento de la vieja ley de pobres

    La Ley de pobres isabelina de 1601 dividió a los pobres en dos grupos

    1. los pobres impotentes —los enfermos, los ancianos, los que no pueden trabajar— a los que se debe ayudar mediante socorros al aire libre o en casas de beneficencia. Estas personas fueron clasificadas como & quot; trabajarían pero no podrían & quot.
    2. este grupo eran los pobres sanos y se pensaba que estas personas "podrían trabajar pero no lo harían". Serían severamente golpeados hasta que se dieran cuenta del error de sus caminos.

    Se brindó ayuda de diversas formas, y no todas las parroquias tenían una casa de pobres o una casa de corrección. Pronto se hizo obvio que algunas parroquias simpatizaban más con los pobres, y esto tendía a resultar en que los pobres se mudaran a esa área desde parroquias menos generosas. Para evitar esto, el parlamento aprobó la

    Ley de liquidación de 1662

    Este indicaba que una persona tenía que tener un "asentamiento" para obtener alivio de una parroquia. Esto podría asegurarse mediante:

    • nacimiento en la parroquia
    • matrimonio (en el caso de una mujer)
    • trabajando en la parroquia durante un año y un día

    Si un trabajador se mudaba de su parroquia de origen en busca de trabajo, los JP le emitían un certificado de asentamiento que decía que si el hombre pasaba por momentos difíciles, su propia parroquia lo recibiría de regreso y pagaría para que fuera "removido".

    Las Leyes del Acuerdo causaron problemas porque:

    • obstaculizó la libre circulación de mano de obra
    • impidió que los hombres abandonaran parroquias superpobladas en busca de trabajo en la 'remota oportunidad' de encontrar empleo
    • dio lugar a contratos cortos de, por ejemplo, 364 días o 51 semanas. Un hombre puede vivir en una parroquia durante 25 años, trabajar con contratos cortos y aún no ser elegible para recibir ayuda para los pobres más adelante en la vida.

    La ley de prueba de Workhouse

    En 1723, la legislación de Sir Edward Knatchbull Para enmendar las leyes relacionadas con la conciliación, el desempleo y el alivio de los pobres permitió el establecimiento de asilos de trabajo donde se proporcionaría ayuda a los pobres. Esto podría hacerlo una parroquia individual o mediante la combinación de varias parroquias vecinas que compartirían el costo: las parroquias tenían la autoridad para alquilar o comprar un alojamiento apropiado. Los JP locales también podrían subcontratar la administración del socorro a alguien que alimentaría, vestiría y albergaría a los pobres por una tarifa semanal de la parroquia. Entre 1723 y 1750, se establecieron alrededor de 600 asilos parroquiales en Inglaterra y Gales.

    La legislación también marcó la primera aparición de la 'prueba de la casa de trabajo': cualquier persona que solicitara ayuda tendría que ingresar a la casa de trabajo donde estaría obligado a realizar un trabajo fijo a cambio de ayuda. El principio era que entrar al asilo de trabajo debería ser un impedimento para reclamos casuales e irresponsables sobre las tarifas bajas. Solo los verdaderamente desesperados se aplicarían a "la casa". Este principio fue adoptado en virtud de la Ley de Enmienda de la Ley de Pobres de 1834.

    Un refugio para los indigentes que se mantuvo mediante donaciones caritativas.

    En 1776, se hicieron las primeras declaraciones oficiales de asilos de trabajo que mostraban la existencia de alrededor de 2.000 asilos, cada uno con entre 20 y 50 reclusos. El costo del socorro en el interior era alto, la gestión ineficiente de los asilos de trabajo condujo a una mayor presión social para un tratamiento más comprensivo de los pobres. Esto llevó a la aprobación de la Ley de Gilbert en 1782.

    También en 1776, Adam Smith publicó su Riqueza de las naciones en el cual dijo que el Estado no debe interferir en la economía sino que debe dejar que las leyes de la oferta y la demanda operen libremente. La implicación de esto para el alivio de los pobres era que aquellos que no podían trabajar deberían poder valerse por sí mismos, y morir de hambre si es necesario, en lugar de que el Estado proporcione cualquier forma de alivio. Además, se pensaba que los hombres trabajarían por cualquier salario en lugar de morir de hambre ellos mismos y sus familias, los salarios más bajos beneficiarían a los empleadores y reducirían el precio de los alimentos.

    1782 Ley de Gilbert

    Thomas Gilbert, un diputado, intentó que se aprobara esta ley en 1765, pero fracasó; luego pasó los siguientes 17 años intentando que se aprobara su proyecto de ley. Finalmente lo logró en 1782. La ley permitió que grupos de parroquias formaran sindicatos y construyeran casas para personas pobres conjuntas para los totalmente desamparados, con el fin de compartir el costo de la ayuda a los pobres a través de 'casas para pobres' que se establecieron para cuidar solo a los ancianos. los enfermos y los débiles. Los indigentes sanos fueron explícitamente excluidos de estas casas de pobres: en cambio, o se les proporcionaría

    Los propietarios de tierras, agricultores y otros empleadores recibirían asignaciones de las tarifas parroquiales para que pudieran elevar los salarios a los niveles de subsistencia. La Ley de Gilbert se utiliza a menudo para demostrar el humanitarismo del gobierno, pero fue aún más importante para ampliar el alcance de la ayuda a los pobres y para intentar que la nobleza se involucre más en la administración de ayuda a los pobres.

    El sistema de Speenhamland

    Esto vio la luz por primera vez en 1795. Fue introducido por los magistrados en el pueblo de Speenhamland (o Speen) en Berkshire en un esfuerzo por aliviar la pobreza extrema que existía y fue ampliamente adoptado. La administración de la ayuda a los pobres estaba en manos de unas 15.000 parroquias y pocos hombres públicos tenían una idea precisa de la verdadera situación. La sensación general era que el alivio de la pobreza estaba aumentando a una escala sin precedentes y la reacción a esto se produjo después de 1815. El sistema de Speenhamland se generalizó en el sur de Inglaterra y se utilizó ampliamente en los llamados condados "Swing". Ofrecía una o varias formas de alivio:

    1. subsidios para complementar los salarios devengados, que era la base del Speenhamland y otros sistemas similares. La cantidad de alivio que se otorgará se calculó sobre el precio de una barra de pan de un galón (que pesaba 8 libras y 7 onzas) y el número de hijos que tenía un hombre. Algunas áreas permitían entre 1 / 6d y 2 / 6d por niño y fue este método el que hizo que Malthus comentara que los trabajadores pobres tenían familias numerosas para poder reclamar las tarifas pobres, aunque no había pruebas de esto. La idea de un 'beneficio complementario' de dinero en efectivo o harina no era nueva y estaba pensada solo como una medida temporal.
    2. la tasa de trabajo operada por un precio que se pone sobre el trabajo de un trabajador. Los contribuyentes podían elegir entre pagar a un trabajador o pagar la tarifa. Si el salario era inferior a la tasa fija, el empleador también tenía que pagar la diferencia. Los obreros eran enviados a los contribuyentes que empleaban a quienes quisieran, pagando un salario fijo por hombre, los mejores trabajadores costaban más. Este no era un sistema común
    3. bajo el sistema de asalariados, los desempleados sanos trabajaban en rotación. Fueron enviados a su vez a los agricultores que pagaron una parte del salario y la parroquia pagó el resto.

    En 1796 se proporcionó ayuda al aire libre sin una prueba de asilo porque era un período de angustia y malestar generalizado. Además, muchos pobres no estaban capacitados y las parroquias no eran lo suficientemente grandes para hacer frente a los problemas.

    La Ley de Juntas Electas

    En 1818 se aprobó la Ley para la Regulación de las Sacristías Parroquiales (58 Geo. III c. 69. Esta estableció un sistema de votación plural en una sacristía parroquial, dependiendo del valor catastral de la propiedad. un voto por cada libra25 adicional que un hombre recibió otro voto hasta un máximo de seis votos Esta escala fue utilizada más tarde por la Ley de Enmienda de la Ley de Pobres para la elección de Guardianes de los Pobres.

    Al año siguiente, se aprobó la Ley de reforma de la Ley de ayuda a los pobres (59 Geo. III c.12). Esto agregó un clérigo residente a la de oficio miembros de la sacristía. A las parroquias se les dijo que distinguieran entre los pobres "merecedores" y los "indignos". Este último grupo se consideró ocioso, extravagante y / o derrochador. Esta ley disponía el empleo de supervisores asalariados, cuentas mejor mantenidas y la construcción o ampliación de casas de trabajo. Además, en virtud de esta legislación, se necesitaban dos PC para acordar obligar a la Junta parroquial a brindar ayuda a los pobres, en lugar de solo un PC como antes. Esto tenía la intención de evitar que los JP "generosos" ayuden a cualquiera que solicite ayuda. Juntos, estos dos textos legislativos se conocen como el Seleccionar leyes de las parroquias o las leyes Sturges-Bourne en honor al diputado responsable de ellas.

    Puntos de vista contradictorios de la antigua ley de pobres

    El sistema de subsidios se volvió común durante las guerras francesas y la adopción general del sistema Speenhamland (tipo) encontró poca oposición. El costo de la ayuda a los pobres alcanzó nuevos picos incluso en relación con el aumento de la población.

    En 1815 hubo mucho malestar político y social debido al final de las guerras francesas, la depresión industrial y agrícola y el aumento del desempleo. Las actitudes hacia los pobres cambiaron. En el sur rural crecía la creencia de que la caridad, más allá del alivio de una necesidad extrema, conducía a la ociosidad y al vicio. También existía la creencia de que las asignaciones y los subsidios creaban un exceso de población rural y ociosidad. El problema de la ayuda a los pobres fue considerado por las investigaciones parlamentarias que llevaron a la Comisión de la Ley de Pobres de 1832-34. Su informe fue influyente y afectó la política de ayuda a los pobres en el siglo XX.

    Sin embargo, en el norte industrial, las actitudes hacia el alivio de los pobres eran diferentes de las que se encuentran en el sur. A medida que se desarrollaba la industria, se necesitaban trabajadores y, si había trabajo, la mayoría de la gente estaba empleada. Si no había trabajo, todos estaban desempleados. Esto fue particularmente cierto en los distritos textiles donde la campaña contra la ley de los pobres fue más fuerte. En general, se creía que los sistemas existentes de ayuda a los pobres eran más que adecuados para satisfacer las necesidades de los desempleados y otras personas que necesitaban ayuda.

    Estos materiales se pueden usar libremente para fines no comerciales de acuerdo con las asignaciones legales aplicables y la distribución a los estudiantes.
    La reedición en cualquier forma está sujeta a autorización por escrito.


    Casas de trabajo

    Los asilos de trabajo ingleses tienen su origen en las ideas europeas del siglo XVI, cuando la ansiedad por la vagancia y el desempleo impulsó la generación de planes de trabajo obligatorio. El primer experimento en este sentido en las Islas Británicas se fundó en el antiguo palacio de Bridewell en Londres durante la década de 1550, donde se ofrecía comida y alojamiento a cambio de trabajo. Las ciudades provinciales abrieron sus propios "pozos de novia" desde la década de 1560 en adelante.

    Bridewell Hospital: una esquina en ruinas del patio y la escalera, con una viñeta de una habitación. Grabado por B. Howlett 1813 después de T.H. Pastor: Bienvenidos Imágenes https://wellcomecollection.org/works/epp3bkxn

    Las leyes de pobreza isabelinas de 1598 y 1601 incorporaron la idea de poner a los pobres a trabajar, para ser financiados por un impuesto local anual. A las parroquias se les permitió adquirir una reserva de materiales para emplear a los pobres. En el caso de los textiles, por ejemplo, una parroquia podría comprar lana y luego insistir en que la gente pobre la hile en hilo a cambio de un pequeño pago en efectivo u otro beneficio. La mayoría de las parroquias que intentaron aplicar esta política rápidamente encontraron que su mantenimiento era demasiado costoso. El dinero ganado por la venta del producto terminado, como la lana hilada, rara vez cubría los costos de los materiales. La ley no había especificado un lugar para trabajar y las parroquias no intentaron proporcionar un solo lugar de trabajo para esta actividad.

    La segunda mitad del siglo XVII vio el surgimiento de una nueva ideología, la de poner a los pobres a trabajar con fines de lucro. Se pensó que la gestión adecuada del tipo de trabajo adecuado no solo cubriría los costos, sino que también eliminaría la necesidad de recaudar un impuesto local. Esto alentó a algunas ciudades a solicitar una ley individual del Parlamento para convertirse en una Corporación de Pobres. Las corporaciones permitieron que múltiples parroquias urbanas trabajaran juntas para recaudar un impuesto y administrar colectivamente una gran institución. Bristol fue la primera ciudad en optar por esta opción, y Exeter fue el primer lugar en construir una gran casa de trabajo especialmente diseñada.

    Pronto se hizo evidente para las corporaciones que no era posible hacer que el asilo de trabajo fuera autosuficiente. El tipo de personas que necesitaban ayuda (los jóvenes, los ancianos, los enfermos o los discapacitados) a menudo no estaban bien situados para realizar ningún tipo de trabajo. No obstante, la esperanza de encontrar la fórmula adecuada para rentabilizar a los pobres siguió siendo seductora, y las parroquias continuaron estableciendo asilos de trabajo sobre esta base durante todo el siglo XVIII. A principios de siglo, la Sociedad para la Promoción del Conocimiento Cristiano, o SPCK, promovió una política de hospicio, y el proceso de apertura de un hospicio se facilitó mediante una ley general del Parlamento en 1723. Esta ley permitía a las parroquias comprar, alquilar, construyan o colaboren entre sí para ejecutar centros de trabajo. La Ley también introdujo un nuevo elemento en el uso de las casas de trabajo, porque permitió a las parroquias insistir en que los pobres ingresaran en ellas si querían recibir ayuda para los pobres de la parroquia (en lugar de recibir dinero en efectivo u otros beneficios en sus hogares existentes). Esta "prueba" de la casa de trabajo se aplicó de manera inconsistente, y algunos lugares nunca hicieron que el alivio dependiera de la entrada a la casa de trabajo y otros trataron de imponer la regla esporádicamente. No obstante, se convirtió en un precursor muy importante de la insistencia en entregar ayuda solo en los asilos de trabajo, que dominó las ideas desde la década de 1820 en adelante.

    Regulaciones para el asilo de trabajo en Dymock, Gloucs: Wellcome Images https://wellcomecollection.org/works/ma25kafs

    Para 1800 ya no se creía factible hacer que los pobres de las casas de trabajo generaran ganancias, pero surgió un nuevo objetivo para hacer que los pobres fueran lo más eficientes y rentables posible. Benjamin Thompson, un estadounidense conocido en la historia como el Conde Rumford, ideó una dieta de asilo basada en la sopa que producía la mayor cantidad de calorías por el menor costo posible. Después de 1815 y el trastorno económico que siguió a las guerras napoleónicas, los sentimientos hacia los pobres se hicieron más duros. Las parroquias seleccionadas hicieron que su asilo de trabajo fuera lo más punitivo posible: Southwell en Nottinghamshire siguió esta política y se convirtió en un modelo para los asilos de trabajo "reformados" establecidos después de 1834.

    Sir Benjamin Thompson, Conde von Rumford: Wellcome Images https://wellcomecollection.org/works/w3tavr7h

    Muchas parroquias hicieron uso de las casas de trabajo aproximadamente en el siglo 1723-1834, pero no todas fueron influenciadas por estas ideas sobre las casas de trabajo, o las aplicaron de manera consistente. Una parroquia podría comenzar con la intención de brindar ayuda a todos los pobres en el asilo de trabajo y poner a los pobres a trabajar, pero típicamente perdería el entusiasmo por ambos requisitos. En cambio, los asilos de trabajo se convirtieron en lugares para alojar a los ancianos pobres y ofrecerles cuidados a gran escala, o para dar hogares a los jóvenes y huérfanos pobres antes de que fueran aprendices a costa de la parroquia. En 1776 había alrededor de 2000 asilos de trabajo en Inglaterra, algunos en todos los condados. La mayoría eran de pequeña escala, alojaban a 20-50 personas y no tenían reglas estrictas. Algunos indigentes incluso los utilizaron de manera flexible, buscando la admisión a su asilo de trabajo local en invierno o en épocas de desempleo o enfermedad y se mudaron a medida que se presentaban las oportunidades para la independencia.

    Detalle de & # 8216A Consultation & # 8217 por C.J. Winter (1869), después de Rowlandson: Wellcome Images, https://wellcomecollection.org/works/d2xacjzt

    Por lo tanto, no debería sorprendernos que este proyecto ya haya revelado una serie de enfoques parroquiales diferentes para la gestión de las casas de trabajo. Los voluntarios en Staffordshire han comparado la casa de trabajo de Uttoxeter, que puso a hombres adultos a trabajar en una fábrica de ladrillos, con la casa de trabajo de Tettenhall que tenía alrededor de 30 residentes al mismo tiempo que solían ser ancianos o muy jóvenes. Los voluntarios de Cumbria han estudiado parroquias con o sin asilos de trabajo, y los voluntarios de archivo en East Sussex que trabajan en East Hoathley no han encontrado ningún asilo hasta ahora. Este nivel de variación es lo que hubiéramos esperado, pero los vales nos permiten ver con mucho más detalle la forma en que las casas de trabajo operaban para sus residentes pobres y para sus economías locales. Incluso cuando no había trabajo en los asilos, representaban un componente importante del alivio parroquial.


    1834 Pobre Law - Historia

    La principal razón para la aprobación de la Ley de Enmienda de la Ley de Pobres de 1834 fue reducir las tasas de pobreza, particularmente en el sur rural de Inglaterra. Este documento de los Poor Law Commissioners detalla la efectividad de la legislación. It is clear that no attention is paid to the humanitarian effects of the PLAA and that the Commissioners were interested mainly in the financial savings made by the implementation of the legislation.

    Our Assistant Commissioners . are frequently met with assurances that our instructional letters have been acted upon with as much promptitude and exactness as if they had been orders and the state of the administration, especially in the progressive substitution of relief in kind for relief in money, and the check put to the extension or continuance of outdoor relief, wherever there is a workhouse, verify these assurances. Another motive frequently impels the adoption of this course, namely, that of meeting investigation and preparing for the approaching change, by reducing the future averages of contribution to the expenses of the Union establishment. The Returns from the united parishes contain numerous announcements that these preparatory proceedings have been successfully adopted. The extensive effect of the impulse given by the change of the law, and the wide promulgation of its principles by means of the Reports which His Majesty's Government have caused to be published, as well as the correspondence, admonitory and instructional, of this office, is shown in the reduction of the rates in those parishes which have not yet been placed under the control of Boards of Guardians. Amongst the reductions which are general, must be included the reductions of the expense of litigation. The effect of the new machinery is however marked by the fact, that whilst the reductions in the best managed of the separate parishes generally average about 20%, the reductions in the new Unions, which have been for more than half a year in operation, average about 43%, often including expenses for furniture and alterations constituting a portion of the expenses of the first outlay.

    We are not aware of any parish, distinguished for its improved management previously to its being included in a Union, where the ratepayers have not participated in the advantages of management on a larger scale. So far as the Returns have yet been received, it appears that in the best managed parishes, those in some of which petitions were preferred against being included in the new Unions, setting forth, as the grounds of exemption, their former good management, and that they could sustain nothing but loss from the Union, a reduction has nevertheless taken place. In one of the best managed parishes in the kingdom, the rural parish of Cookham in Berkshire, a parish where the poor rates at one time amounted to nearly £4,000 per annum, it appears that the expenditure for 1834-5 was £700 for 1835-6, £580 the average expenditure for three years preceding the Union was £852. The average expenditure for the present year, formed on an estimate of the two last quarters, is £560.

    In the parish of Hitchin, in Hertfordshire, . the poor rates in 1835, before the formation of the Union, amounted to £1,716 after the Union they were reduced to £496.

    The parish of Swallowfield, in the Wokingham Union [Berkshire], expended annually an average sum of £540, for the relief of the poor in 1833, 1834 and 1835 during he year ended March 1836, the sum so expended was £231.

    The rates of the parish of Uley, in Gloucestershire, now included in the Dursley Union, were, before the Union, £1,408 the rate of expenditure for the last year was £428.

    In a parish from whence petitions were presented to both Houses of Parliament, protesting that their own good management could not be exceeded, the parish of Stoke Pogis [Poges], in Buckinghamshire, the expenditure has been reduced, from £853, in 1834-5 to £490 in 1835-6.

    We . have added other parishes to some of the existing Unions as originally constituted and the experience already obtained under the Commission indicates that the direction of future alterations of Unions will be in the addition of other parishes. The extent of many of the Unions was regulated by emergencies at the time of their formation, and some doubts as to the local capabilities for management on a larger scale. With reference to any opposition to the extension of the field of management . the principles upon which that extension was determined are fully borne out, not only by a comparison of the progress of the parishes in Union with the progress of the parishes ununited, but by a comparison of the progress of the larger with the smaller Unions. Thus, if of the 110 Unions which we have specified as having been in operation more than 12 months, we take the 43 largest, and compare the results with the 24 positively smallest, and the 27 intermediate, in area, population, and rates we find that the savings effected in these Unions are in the following proportions:

    43 largest Unions, rate of saving 46%
    24 smallest Unions, rate of saving 29%
    26 intermediate Unions, rate of saving 42%

    So, if of the 64 Unions that have been in operation six months and upwards, we compare the 22 largest with the 15 smallest and 27 intermediate sized Unions, the reductions have been in the


    Social circumstances that drove the need for legislation included the following:

    • Population is believed to have stagnated during the 15th Century giving a temporary easing of the demands for Poor Relief, estimates have the population of England at 2.1m in 1401 and 2m in 1481 (England & Wales only.)
    • 16th Century Population growth is significant 1521 being 2.3m that had nearly doubled to 3.89m by 1591 which combined with the impact of Dissolution of the Monasteries further compounded the growing need.
    • Growing tide of migration: seeking work and food: moving from village to town, crowded towns to margins of the heavy woodlands all exacerbated the problem.
    • 1590s brought acute hardship: poor yield from arable farming led to shortages, price increases , social unrest and actual famine. It was the culmination of these circumstances that drove the codification of the ‘Old Poor Law’ in the period 1597-1601

    The Old Poor Law included:

    • 1338 Statute of Cambridgeestablished core principles of poor relief in England as early as Richard II’s reign.
      • Distinguished between beggars considered ‘sturdy’ and capable of work and those who were ‘impotent’ infirm old and unemployable for work.
      • Attempt to settle the Poor in a fixed place, nt as wandering nomads.
      • IHR Analytical Index to Analytical index to the series of Records known as Remembrancia (1579-1664)
      • Parish Overseers were appointed to literally oversee the administration of Poor Relief in each Parish.
      • Their responsibility included levying and collecting a local tax.
      • The tax was assessed based on property and used as the fund for providing for the poor.
      • This basic organisation continued right up until the 1834 Amendment Act
      • The definition required that the parish be responsible for the poor if they had lived in the parish for 40 days or more.
      • However it also required certain status to be actually eligible for payment of relief
        • Proven paternal descent in the parish
        • a £10 holding
        • completed apprenticeship
        • or prior working/ hire for a year

        Whilst you would expect that English law and society would progress the amendment to this body of codified law sadly that was not to be. In 1834 following the review commissioned in 1832 sadly nothing was done to improve the plight of the poor. It was more draconian and harshly administered. Relief would be limited to the aged sick and orphaned, with no provision for the unemployed. For what happened as a result of the 1834 Amendment Act click here.


        Poor Law Amendment Act 1834 - History bibliographies - in Harvard style

        Tu bibliografía: Higginbotham, P., 2017. The New Poor Law. [online] Workhouses.org.uk. Available at: <http://www.workhouses.org.uk/poorlaws/newpoorlaw.shtml> [Accessed 31 May 2017].

        Inglis, B.

        Poverty and the industrial revolution

        1972 - Panther - London

        En el texto: (Inglis, 1972)

        Tu bibliografía: Inglis, B., 1972. Poverty and the industrial revolution. 1st ed. London: Panther.

        Malthus, T.

        An essay on the principle of population

        1999 - Routledge/Thoemmes Press - Bristol

        En el texto: (Malthus, 1999)

        Tu bibliografía: Malthus, T., 1999. An essay on the principle of population. 1st ed. Bristol: Routledge/Thoemmes Press.

        Martin, H.

        Britain In The 19th Century

        1996 - Thomas Nelson and Sons - Walton on Thames

        En el texto: (Martin, 1996)

        Tu bibliografía: Martin, H., 1996. Britain In The 19th Century. 1st ed. Walton on Thames: Thomas Nelson and Sons, p.233.

        May, T.

        An economic and social history of Britain 1760-1970

        1995 - Longman - New York

        En el texto: (May, 1995)

        Tu bibliografía: May, T., 1995. An economic and social history of Britain 1760-1970. 1st ed. New York: Longman, p.125.


        Workhouse Timeline

        The Vagabonds and Beggars Act threatened "vagabonds, idle and suspected persons" with three days in the stocks on a diet of bread and water. However, beggars too infirm to work could stay in their Hundred and be allowed to beg.

        Dissolution of smaller monasteries by Henry VIII and Thomas Cromwell.

        Dissolution of remaining monasteries.

        The Statute of Legal Settlement provided for the branding or enslavement of sturdy beggars. The impotent poor were to receive relief and have cottages erected for their use.

        An Act For Setting of the Poor on Work, and for the Avoiding of Idleness stipulated:

        • Every town to set up stocks of materials for the poor to work on.
        • Every county to set up a House of Correction for anyone refusing to work.

        An Acte for the Reliefe of the Poore required Churchwardens and four overseers in each parish to:

        • Set children and poor to work
        • Relieve the impotent
        • Bind out pauper children as apprentices
        • Tax 'every inhabitant and occupier of lands' in the parish for above purposes.

        An Acte for the Reliefe of the Poore consolidated and replaced a variety of previous legislation and aimed at:

        • Establishment of parochial responsibility, with churchwardens or overseers (from two to four in number, depending on the size of the parish) allocating relief.
        • Suppression of begging.
        • Provision of work.
        • Use of county Houses of Correction for vagrants.
        • Setting to work and apprenticeship of children.

        London Corporation of the Poor set up to:

        • Erect workhouses and houses of correction
        • Enforce laws against vagabonds
        • Set the poor to work

        An Act for the better Relief of the Poor of this Kingdom (The Settlement Act) stipulated that newcomers to a parish who were deemed "likely to become chargeable" could be removed upon the orders of two Justices of the Peace if a complaint was made against them within 40 days of arrival, provided they had not rented a house worth at least £10 a year.

        Bristol Incorporation formed by a local Act giving it powers to erect a workhouse etc.

        An Act For supplying some Defects in the Laws for the Relief of the Poor stipulated:

        • Newcomers with certificates to be removed only when chargeable
        • Those receiving relief to wear identifying badges
        • Fines for those who refuse to take pauper apprentices

        Knatchbull's Act (The Workhouse Test Act) Enabled workhouses to be set up by parishes either singly, or in combination with neighbouring parishes. In addition, relief was to be offered only to those willing to enter the workhouse.

        The Foundling Hospital was founded by Captain Thomas Coram.

        An Act "for the keeping regular, uniform and annual Registers of all Parish Poor Infants under a certain Age, within the Bills of Mortality" required Metropolitan parishes to maintain proper records of children admitted into their workhouses.

        Hanway's Act , promoted by Foundling Hospital governor Jonas Hanway, required that all pauper children under six from Metropolitan parishes be sent to school in the countryside at least three miles from London or Westminster. The nursing and maintenance of each child was to cost at least two shillings and sixpence per week.

        Sunday School movement begins with opening of a school in Gloucester by Robert Raikes.

        Gilbert's Act Authorised parishes to unite and set up a common workhouse controlled by a board of guardians appointed by JPs. Able-bodied poor to be dealt with outside the workhouse e.g. by providing them with work and supplementing wages.

        Act of Union makes Ireland part of Great Britain.

        First British School set up by British and Foreign Schools Society .
        Badging of the Poor abolished.

        First National School set up by The National Society for the Education of the Poor in the Principles of the Established Church .

        First Ragged School opened by John Pounds.

        Sturges Bourne's Act allowed parishes to appoint:

        Passing of the The Vestries Act (Houbhouse's Act) which allowed parishes to adopt a procedure for the management of the parish, particulary in relation to poor relief, based on a vestry elected from the ratepayers.

        Passing of the Vagrancy Act

        Royal Commission on the Poor Laws appointed.
        Allotment's Act - authorised Vestries to let small portions of land, from a quarter of an acre up to an acre, to industrious cottagers for cultivation. The rental income was to be used to buy winter fuel for the poor.

        Report of the Royal Commission published in March.
        Poor Law Amendment Act received royal assent on August 14th.
        Poor Law Commissioners sworn in on August 23rd.

        Abingdon declared as first new Poor Law Union on January 1st &mdash its new workhouse received its first inmates in November of the same year.

        Report of the Royal Commission on Ireland published. George Nicholls tours Ireland.

        An Act For the more effectual Relief of the Destitute Poor in Ireland passed on July 31st

        The Vaccination Extension Act provided for the vaccination of infants to be made free to all. It was locally administered via Poor Law Unions and their Medical Officers.

        The Outdoor Labour Test Order , issued by the PLC in April, allowed relief (at least half of which was to be in food, clothing etc.) to be given to able-bodied male paupers satisfying a Labour Test.

        A further Poor Law Amendment Act improved numerous details of the 1834 Act. One of its most significant changes was a revision to the bastardy laws whereby mothers were granted the civil right of claim against the putative father, regardless of whether she was in receipt of poor relief.
        The Outdoor Relief Prohibitory Order issued by the PLC in December, prohibited all outdoor relief to able-bodied men and women apart from in exceptional circumstances.
        Hanway's Act of 1766 repealed.

        An Act For The Amendment and better Administration of the Laws Relating to the relief of the Poor in Scotland proposed keeping poor relief in Scotland primarily at the parish level. Parishes, particularly in urban areas, could unite and build poorhouses for the old and infirm.
        Andover Workhouse Scandal - conditions were so bad that inmates were revealed to be fighting over scraps of rotten meat left on bones they were crushing.

        The Great Famine in Ireland.

        An Act granted settlement after five years' residence in a parish.
        Start of annual government grant of £30,000 towards the salaries of teachers in pauper schools.

        Poor Law Board replaced Poor Law Commission.

        Irish Poor Law Unions reorganised with creation of 33 new Unions.

        The Poor Law Board's Outdoor Relief Regulation Orders in August and December broadened the conditions under which outdoor relief could be provided.

        The Industrial Schools Act aimed to make better provision for the care and education of vagrant, destitute and disorderly children who were considered in danger of becoming criminals.

        Workhouse Visiting Society founded by Louisa Twining

        Another Industrial Schools Act defined the classes of children who could be placed in an Industrial School: under-14s found begging under-14s wandering, and not having any home or visible means of subsistence, or frequenting the company of reputed thieves under-12s committing an affence punishable by imprisonment under-14s whose parent claims he is unable to control him, and is prepared to pay for the child to be detained in an Industrial School.

        The Houseless Poor Act made it obligatory for Metropolitan Boards of Guardians to provide casual wards for "destitute wayfarers, wanderers, and foundlings".

        The Union Chargeability Act based each parish's contribution to the union's funds on its rateable value not how many paupers it had. The union also became the area of settlement and the period of residency required for irremovability was reduced to one year.
        The Lancet exposed the terrible conditions that existed in many London workhouse infirmaries.

        A further Industrial Schools Act required that children on remand for charges punishable by committal to an industrial school should be kept in workhouses rather than prsions.

        The Metropolitan Poor Act set up a Common Poor Fund to finance the construction and operation of new fever hospitals and asylums for London's poor. It also gave the Local Government Board powers to abolishe the Local Act status of many of London's parishes and to reorganise and dissolve unions.
        The Metropolitan Asylums Board was set up to take over the provide care for paupers with infectious diseases such as smallpox or who were classed as 'harmelssimbeciles'.

        Abolition of Gilbert's Unions still in existence.

        Education Act introduced compulsory elementary education adminstered by local School Boards.
        The MAB's North-Western Fever Hospital opened in Hampstead, becoming England's first state hospital .

        Local Government Board replaced Poor Law Board.

        Public Health Act set up nationwide system of rural and urban sanitary authorities.
        First Woman Guardian elected &mdash to the Kensington Union Board.

        The Divided Parishes and Poor Law Amendment Act gave the Local Government Board new powers to reorganise and dissolve unions.

        Once-a-week fish dinners allowed in workhouses.

        Prior to 1918, receipt of poor relief disqualified the recipient from voting. The 1885 Medical Relief Disqualification Removal Act meant that anyone who was in receipt only of poor-rate-funded medical care no longer lost their vote.

        The Public Health (London) Law Consolidation Bill extended free access the MAB's fever hospitals to all Londoners (not just paupers) thus creating England's first free state hospitals.

        Education Act replaced School Boards by Local Education Authorities and raised school-leaving age to 14.

        The Registrar General requested that workhouse births be disguised by the use of euphemistic addresses.

        Royal Commission on the Poor Law and the Unemployed appointed

        Children's Act gave local authorities new powers to keep poor children out of the workhouse

        Old Age Pension introduced on January 1st.
        Royal Commission Majority Report and Minority Report published

        Unemployment Insurance and Health Insurance began in a limited form.

        Workhouse now referred to as Poor Law Institution in official documents

        Ministry of Health replaced Local Government Board

        Irish Free State created - former workhouses become County Homes, County Hospitals, and District Hospitals

        Board of Guardians (Default) Act enabled dismissal of a Board of Guardians and its replacement with government officials.

        Local Government Act abolished all Poor Law Authorities and transferred their responsibilities for "public assistance" to local councils.

        Education Act introduced primary and secondary schools merged boys and girls schools at the primary level raised school-leaving age to 15.

        National Health Service Act came into force on July 5th.


        Unless otherwise indicated, this page () is copyright Peter Higginbotham. Contents may not be reproduced without permission.


        Referencias

        page 90 note 1 The principal source used here is the Poor Law Papers in the Ministry of Health archives in the Public Record Office. I am grateful to the Research Fund of the University of Newcastle upon Tyne for a grant to facilitate study of these documents. The correspondence with local Boards of Guardians is contained in the MH 12 series. In addition I have drawn upon an undergraduate dissertation on the Hexham Union by Miss Gloria Cadman, BA in the Department of Modern and Medieval History, University of Newcastle upon Tyne.

        The following papers may be cited as useful background material for the contents of this paper: Roberts , David , “ How cruel was the Victorian Poor Law? ”, in: Historical Journal , Vol. VI , 1963 , pp. 97 – 107 CrossRefGoogle Scholar Ursula Henriques, “How cruel was the Victorian Poor Law?”, ibid., Vol. XI, 1968, pp. 365–371 Blaug , Mark , “ The Myth of the Old Poor Law and the Making of the New ”, in: Journal of Economic History , Vol. XXIII , 1963 , pp. 151 – 184 CrossRefGoogle Scholar Mark Blaug, The Poor Law Report Reexamined”, ibid., Vol. XXIV, 1964, pp. 229–245.

        page 91 note 1 MH 12/3201. Thomas Wilson/Poor Law Commission (hereafter referred to in notes as PLC), 3/11/1834. For All Saints Parish, Newcastle, MH 12/9096, All Saints Vestry/PLC, 7/11/1834.

        page 92 note 1 MH 12/9002. Anthony Watson/PLC, bearing dated stamp of receipt 17/11/ 1834.

        page 92 note 2 A very similar spirit not infrequently appears in the columns of some of the more popular British newspapers of the present day. Even in the age of the Welfare State this attitude of the Poor Law Commission can command a sympathetic echo.

        page 93 note 1 “Out-door relief” means the giving of relief in the form of doles, without stipulating that the recipient must enter the workhouse. The reports of both the Poor Law Enquiry Commission and the Poor Law Commission itself frequently stressed this regional difference.

        page 93 note 2 Rose , Michael E. , “ The Anti-Poor Law Movement in the North of England ”, in: Northern History , Vol. I , 1966 , pp. 70 – 91 .CrossRefGoogle Scholar

        page 94 note 1 Some information about Bell appears in McCord , N. and Carrick , A. E. , “ Northumberland in the General Election of 1852 ”, in: Northern History , Vol. I , 1966 .Google Scholar An aunt of Walsham was the wife of Sir Francis Burdett.

        page 94 note 2 The first baronet inaugurated a tradition of family service the son of the Assistant Poor Law Commissioner enjoyed a diplomatic career of modest distinction, while I fear that some readers may derive a grim satisfaction from the circumstance that the Poor Law Assistant Commissioner's grandson was an Inspector of Chinese Labour in the Transvaal.

        page 95 note 1 These statistical reports appear in the MH 12 series for each Union for example, the South Shields report quoted here is in MH 12/3201, Walsham/PLC, 16/30/1836.

        page 96 note 1 The figure cited for South Shields in the report mentioned in note 9 was an average recent annual expenditure of £9049, or about 7s. 6d. per head. For the predominantly rural Castle Ward Union, Walsham cited £5744 and 7s. 5d. MH 12/9002, Walsham/PLC, 24/8/36.

        page 97 note 1 McCord , N. , “ Gateshead Politics in the Age of Reform ”, in: Northern History , Vol. IV , 1969 .Google Scholar

        page 97 note 2 MH 12/3068, Walsham/PLC, 18/10/1836.

        page 97 note 3 MH 12/9156, Walsham/PLC 7/9/1836.

        page 100 note 1 Cadman, op. cit., for detailed description of building of Hexham Union workhouse. MH 12/3201, draft of PLC/South Shields Board, 23/3/1837, for the insistent detailed corrections cited here in text.

        page 100 note 2 This passage occurs in a very illuminating letter – MH 12/9002, Walsham/ PLC, 5/9/1841 – in which Walsham argues against a scheme for the employment of workhouse inmates in the fields. In this letter Walsham sets out at considerable length many of his conceptions of the proper principles on which the poor law should operate.

        page 100 note 3 MH 12/9096, contains a lengthy correspondence of the spring of 1837 on this question. Many of the local dietaries of these years exist in the MH 12 series and elsewhere in general they support the idea that the workhouse diet, though monotonous and far from Lucullan, nevertheless was better than the food of many of the “independent” poor outside. I am indebted to D. Bird and J. Nightingale of this University for their comments on the Newcastle workhouse dietary.

        page 101 note 1 MH 12/9096, Walsham/PLC 23/2/1839. If dissatisfied by the reception given by the interviewing Guardians, the poor had a right to appeal to the general Board meeting.

        page 102 note 1 Cadman, op. cit., pp. 99–100. One example must suffice here in April 1838, Thomas Hedley of Chollerton was given a loan of £8 to replace a horse which had recently died, his business depending upon his having a horse.

        page 103 note 1 MH 12/3068 contains a lengthy correspondence on this matter one point of interest which emerges is that the property of this town “boss” was rated at a lower figure than its true value warranted. The Brockett Papers in Gateshead Central Reference Library contain material on the administration of the poor law in that area.

        page 104 note 1 The Times, 17/7/1838, and a number of relevant letters of July 1838 in MH 12/9096. Letters of May 1840 are in same volume.


        History in Focus

        During the 19th and early 20th centuries a considerable number of Irish people were vulnerable to want. How to respond to poverty in Ireland and to the social problems associated with it, exercised the minds of economists, politicians and philanthropists throughout this period. After more than three decades of inquiry and debate over the desirability and feasibility of introducing a statutory system of poor relief, the Irish poor law was passed by the Westminster parliament in 1838. Modelled on the new English poor law of 1834, this act introduced a nationwide system of poor relief based on the workhouse and financed by a local property tax. The poor law remained the primary form of poor relief in Ireland until the 1920s, and in Northern Ireland until after the Second World War.

        The popular view of the Irish poor law is dominated by the image of the workhouse. Built according to a standard plan, Irish workhouses were forbidding structures that became a significant architectural feature of the Irish countryside. The workhouse reformer, Laura Stephens, observed that a visitor to an Irish town would have no difficulty in recognising the workhouse 'for the great gloomy pile of grey stone buildings, surrounded with high walls is unmistakable'. (2) Prior to the Great Famine (1845-50), relief was only available within the workhouse. Under the pressure of mass starvation and with many workhouses full to overflowing, the system was extended in 1847 to allow poor law boards to grant outdoor relief to the sick and disabled, and to widows with two or more legitimate children. Outdoor relief could only be granted to the able-bodied if the workhouse was full, or a site of infection. Anyone occupying more than one quarter of an acre of land, however, was excluded from receiving relief. The effect of this provision, when combined with falling rent rolls, and the liability of landlords to pay the poor rates on holdings worth less than £4 per annum, was to encourage landlords to evict their smallest tenants. Workhouse occupancy rose from around 417,000 in 1847, to around 932,000 by the end of 1849. (3)

        The experience of the Famine was crucial to the development and perception of the Irish poor law, not least because the association in the public mind between workhouses and famine deaths intensified popular aversion to the system. Moreover, the rate-in-aid scheme by which loans to distressed unions were repaid by means of a levy on more prosperous unions represented a departure from one of the fundamental principles of the poor law, that poor relief should be a local charge. And by making relief a national but not imperial charge the government missed the opportunity to make the political union of 1800 a practical reality, a fact that Irish nationalists were quick to exploit. The Famine became a central component of nationalist ideology in the second half of the 19th century, providing compelling evidence of the failure of the British government and the Irish landed elite to act in the interests of the Irish people.

        Once the demands imposed by large-scale distress had eased, most Irish boards of guardians sought to minimise outdoor relief, accepting the official view that this form of relief was expensive and demoralising. As the century continued, however, the number of people receiving outdoor relief began to creep up, although levels of outdoor relief remained low in comparison with Britain. At the same time total expenditure on poor relief also rose. Inmates of Irish workhouses were drawn predominantly from the most vulnerable groups in society, the elderly, the disabled, the sick, the homeless and children. For those on the fringes of society the workhouse was a central element of the mixed economy of makeshifts. However, large sections of the population and especially the prominent class of agricultural labourers and small farmers had little if any experience of indoor or outdoor relief in the post-Famine years. This was to alter in the closing decades of the 19th century, when acute economic distress once again acted as a catalyst to change. After a period of relative economic prosperity, Ireland underwent an economic crisis in the years 1879-81. With the threat of famine once again hanging over the country, restrictions on the granting of outdoor relief were relaxed in distressed districts so that all destitute people, including the able-bodied and land-holders, could receive relief outside the workhouse. The lifting of these restrictions meant the temporary abandonment of the workhouse test in distressed areas. Government-sanctioned use of outdoor relief to assist people during times of economic crisis encouraged, and by implication legitimated, its use more generally.

        By the mid-1880s, recipients of outdoor relief made up 56 per cent of the average daily total receiving relief compared with just over 10 per cent in the early 1860s. This was the reverse of the situation in England where levels of outdoor relief declined in many areas in the period from the 1870s to the 1890s. Increases in Ireland were particularly marked in the provinces of Munster and Connacht (see map). Between 1878 and 1894, the per centage of the daily total receiving outdoor as opposed to indoor relief increased from 40 per cent to 65 per cent in Munster and from 37 per cent to 60 per cent in Connacht. (4) In Westport Union in County Mayo, the total number of people granted outdoor relief in any one year had not exceeded 50 in the decades prior to 1881. After this date, total numbers returned were in the hundreds in normal years and in the thousands in bad years. In most Ulster unions by contrast, outdoor recipients remained a minority of both daily and yearly totals. There were both economic and political reasons for this. Rateable land values in Munster and Connacht were generally lower than in Ulster indicating lower agricultural incomes and greater vulnerability to economic downturns. And at a time when many boards of guardians in Munster and Connacht were coming under the control of locally elected, tenant guardians, those in Ulster remained largely landlord-dominated. Landlord-controlled boards across the country adhered more closely to the workhouse test than those controlled by tenants, the latter being more responsive to local sentiment in favour of outdoor relief which was popularly regarded as being both more economical and more acceptable to the respectable, deserving poor. (5)

        The concept of the deserving and undeserving poor was central to welfare provision throughout this period. Generally associated with middle-class values and perceptions, and often assumed to be an English importation to Ireland, the concept nevertheless became deeply rooted in Irish popular culture. The respectable poor, those who had fallen on hard times through no fault of their own, such as the elderly and disabled, were regarded as deserving of sympathy and relief while those lacking respectability such as vagrants and prostitutes were felt to deserve not assistance but punishment. One of the main criticisms of the poor law system in Ireland was that it failed to discriminate adequately between the respectable and the non-respectable since all destitute people were eligible for relief within the workhouse. Speaking at a public meeting in Granard, County Longford, in 1885, a local Catholic priest asserted that the workhouse system had 'failed miserably. The old and the young, the sane and the crazy, the impure and the virtuous were all huddled into the one institution'. (6)

        Irish nationalists seized on the popular view of the workhouse system as an alien imposition unsuited to Irish culture and society to argue that there would be no need for workhouses in a home rule Ireland. Put an end to evictions and increase employment through industrial development, the nationalist activist and land campaigner, Michael Davitt argued, and 'the workhouse will disappear from the social life of Ireland', to be replaced by a system that did not degrade, but would provide succour 'for the helpless and deserving poor against the inevitable misfortune of life'. (7) As the struggle for independence intensified, the British came to be held responsible not just for the workhouse system but for the social evils associated with it. Vagrancy, like prostitution, was linked to the presence of the British army in Ireland. A free and independent Ireland would see a radical reduction in the ranks of the undeserving poor as well as more equitable treatment of the deserving poor. Even Unionists who supported the link with Britain, criticised the workhouse system as wasteful and inefficient. Poor law guardians in Ulster were in the forefront of a campaign in the 1870s and 1880s to amalgamate union workhouses on the grounds that the majority of them were under-utilised and excessively costly to maintain.

        The rising levels of expenditure on poor relief in the post-Famine period, together with the increasing use of the workhouse as a refuge for the elderly and the sick, paralleled developments in England. On the first Saturday in January 1900, 73 per cent of the inmates of Irish workhouses were classified as elderly, infirm or sick. (8) But in Ireland poor law boards became involved in wider range of functions than was the case in England. Their responsibilities encompassed the administration of a dispensary medical service and the provision of social housing as well as the implementation of public health legislation. Poor relief became one element of a general system of health and welfare administration. The character and evolution of this system reflected the particular circumstances of Ireland as well as the efforts of British governments to counter the appeal of Irish nationalism through the promotion of social and economic development. In England the growth in state spending in the late 19th and early 20th centuries reflected a developing consensus around the benefits of centrally-sponsored welfare initiatives. In Ireland state spending was associated with waste and inefficiency and widely regarded as a tardy and inadequate response to centuries of neglect and misgovernment. Despite general agreement on the evils of the workhouse system, there was little public debate on the kind of welfare system that should replace it, or how this should be financed.

        Workhouses were formally abolished in independent Ireland in 1925 when boards of guardians were replaced by boards of health and public assistance, financed by a county rate and empowered to grant outdoor relief to all needy persons. Workhouse buildings were mostly converted into hospitals or county homes for the elderly and infirm. But if the poor no longer lived in fear of the workhouse, it is questionable whether in terms of the relief available to them they benefited significantly from the transition. In Northern Ireland the poor law survived until 1948 although there was a significant reduction in the numbers receiving indoor relief in the inter-war period. Amalgamation allowed for the conversion of a number of workhouses into district hospitals and by 1948 only a handful of workhouses were still operating. The poor law system was finally swept away in the reorganisation of local government administration and health services that took place between 1946 and 1948 when Northern Ireland followed Britain in the establishment of a comprehensive welfare state with universal benefits and free to all health services.


        A harsh regime

        The meagre workhouse diet consisted of gruel, bread and cheese, with soup or meat and potatoes once a week. Water was the only drink (tea was a privilege for the elderly) and work was punishing women made sacks or worked in the kitchen and laundry while men chopped wood or ground corn.

        In 1856 the Lunacy Commission commented that the huge insane wards in some workhouses were asylums "in everything but the attendance and appliances which insure (sic) … proper treatment". But asylums were intended only for those who could be cured or who were disruptive. This excluded 'harmless and incurable idiots', 10,000 of whom remained in the workhouses.

        Later on the workhouses were renamed 'public assistance institutions', and dwindled, but the last few lingered until 1948.


        Ver el vídeo: LAS LEYES DE LOS POBRES